domingo, 9 de febrero de 2020

Personificación divina.






La luz procedente de la hoguera central resaltaba sus movimientos fugaces, delicados y a la vez bruscos, siguiendo el compás de las notas derivadas de los distintos instrumentos que se encontraban alrededor.


Su transpiración se reflejada con las flamas danzantes destacando su silueta y cada centímetro de piel descubierta del abdomen, el escote del sencillo top de tirantes con incrustaciones brillantes en toda la tela y de los brazos descubiertos donde se apreciaban sencillos dibujos representativos. Sus piernas eran cubiertas por una larga tela, sin embargo en el lado izquierdo se encontraba abierto, brindando un pequeño vista a lo prohibido.


Una tobillera que portaba en la pierna derecha con pequeñas lentejuelas doradas provocaba una suave sonoridad en cada paso hechizante que realizaba. Una curva adornaba su delicado y perfecto semblante, su cabello recogido en una cola alta acariciaba su espalda en cada movimiento.


Su desplazamiento era como un susurro al alma, eclipsando la atención de todos los del pueblo y su elegancia al completarlos desencadenaba una vibración en todo el cuerpo, generando un cosquilleo en la piel. Mi cuerpo entero estaba en trance, mis manos en el bongo se movían en automático, empero hacían eco de aquellos gritos y sentimientos muy profundos.


Su belleza era inaccesible, similar a una cempasúchil a primera instancia podría parecer simple, sin gracia, más sin embargo al contemplarlo con otra perspectiva, aún sencilla su belleza era delicada, sutil y enigmática, completamente cautivadora.


Ella dominaba cada una de mis respiraciones, mis latidos y era dueña de cada suspiro que emanaba al contemplarla reír, danzar o pronunciar aquella risa hipnotizante. El más puro e incontrolable sentimiento gritaba por salir, manifestarse y alcanzarla.


Cada año en mi pueblo se conmemora a la diosa Xochiquétzal, a la cual se le acredita el nombre y la dicha de este mismo. Es alabada cada año en la festividad más imponente y magnificente, la cual busca resaltar cada una de las virtudes de la divinidad, sus regalos al pueblo como son la danza, el canto, las bendiciones a los hogares, el amor pasional, entre otros. Una de las tradiciones es la danza representativa, en la cual una de las mujeres habitantes del lugar la personifica bailando y cantando acompañada de diversos instrumentos que generan la música adjudicada a la diosa.


Ella había sido elegida para ser la bailarina y cantante central por su talento nato, además de poseer aquella personalidad positiva, encantadora y risueña. Verla de pie el escenario, articulando aquellas palabras procedentes de nuestra lengua natal y recreando los pasos ancestrales, como nunca antes se había apreciado en generaciones, creaba dentro de mí una gran explosión de sentimientos.

Aquella chica que había cautivado a todos los presentes y que había embelesado por completo mi ser, era la viva encarnación de la diosa Xochiquétzal.
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jueves, 6 de febrero de 2020

No hay terceras oportunidades [Nejiten]






Su byakugan evaluó su alrededor y algunos cuantos metros más allá, asegurándose de no tener ninjas rastreadores en su búsqueda, a fin de cuentas custodiaban a un señor feudal para la firma de un tratado de paz con Konoha. 

Desactivó su poder ocular en el momento en el cual, su compañera, que había percibido momentos atrás acercarse, se adentraba en el claro en el cual habían quedado en reunirse.

Tenten se detuvo con ligereza a observarlo de pie cerca del borde del claro y una línea incómoda, incrédula y temerosa se formó en sus labios delgados. Y emprendió su caminar hacia su compañero de equipo, sorprendiendolo al no detenerse a su lado, siguiendo de largo, invadiendo su espacio personal.

La fémina se detuvo a escasos centímetros del rostro masculino, recorriendo con gran escrutinio su rostro, las facciones y percibiendo, sin preverlo, el aroma característico del Hyuuga. Aquella piel sin ninguna imperfección, delicada similar a la porcelana, aquellas pestañas largas que posiblemente Neji ignoraba, pero que a juego con aquellos orbes aperlados, eran la perdición de la un gran número de kunoichis.

Su propia y dolorosa perdición.

Aquellos labios en una línea recta, sin un indicio de los pensamientos que recorrían aquella cabeza tan analítica. Un doloroso golpe en el pecho la hizo contener la respiración ¿estaba ahí cierto? Ella necesitaba tocarlo.

Neji permaneció de pie en el mismo sitio ante el escrutinio, a pesar de que sus instintos le pedían retroceder unos pasos, con la esperanza de recuperar el dominio y estabilidad de sus reacciones fisiológicas. Tenten tan cerca perturbaba su tranquilidad y originaba algo en su interior a lo que no había logrado nombrar, desatando pensamientos bastante confusos. Intento respirar con regularidad al sostener la mirada femenina intensa, esforzándose en recordar aquel instinto mecánico de su cuerpo, ignorando el picor en sus manos. 

En un intento de recuperar el control y al tan especialista en ello, intentó hablar, encontrando su voz.

— ¿Qué sucede, Tenten? ¿Hay algo en mi cara?

Su comentario la hizo saltar levemente, acción que pensó que el genio no había percibido, y un brillo se materializó en aquellos orbes castaños al escuchar el sonido grave. 

Tenten retrocedió levemente y con una mueca de una sonrisa melancólica, dejó salir aquello que la afligía.

— No, tu cara está bien. Algunas veces sólo tengo que recordarme que esto no es un sueño.— Un golpe certero en el pecho de ambos los sacudió.

Tenten al decir su miedo recurrente. Neji al comprender la idea. 

Él debería estar muerto.

No en la guerra, desde antes. En su enfrentamiento con uno del sonido, pero ha sido arrancado de las manos de la muerte y no sabía si sentirse un maldito afortunado. 

Por que lo era, pero cada que lo pensaba se abrumada ¿no habría consecuencias por burlarse de la muerte en dos ocasiones? Él sabía que no existiría una tercera y que en esa ocasión sería cobrado con creces.

Aún sentía la vida escapándose entre sus dedos, contemplando unos ojos similares a los suyos derramando lágrimas y el azul celeste que había atrapado a la heredera del clan Hyuuga. Respiraciones cortándose y lagrimas cayendo en su rostro y con su último aliento, observó aquellos orbes castaños resplandecientes de agonía y desesperación, mientras caía en una oscuridad absoluta. 

Y se hizo la luz. 

Fue succionando y abrió súbitamente sus ojos encontrándose dos rostros conocidos y sucumbió a un sueño, que pensó que fue eterno. Cuando su conciencia regresó se encontró a su mejor amigo al pie de la cama con la sorpresa poco discreta y siendo materializada al gritar de alegría. 

Sus extremidades dolían y no podía mover con facilidad el cuerpo, pero sus músculos se tensaron aún más cuando Lee le confesó fascinado que Tenten había encontrado su último hilo de vida y no lo había soltado hasta que lo arrastró a un estado en coma.

En coma, pero con vida.

Él le había dicho confundido que si se refería a Tsunade o alguna de sus discípulas.

Lee con una sonrisa declaró con una amplia sonrisa que Tenten era una discípula de Tsunade, pero que ella no le había informado con anterioridad, hasta haber terminado el entrenamiento. Y aún sin el correcto control del chakra, ella lo había salvado.

Sin embargo, Neji y Tenten jamás hablaron del tema. 

El genio fue sacado de sus pensamiento al observar el movimiento del cuerpo femenino tomar distancia y girando sobre sus talones, dándole la espalda.

— Perdón, deberíamos continuar. Lee y Gai sensei están esperando por nosotros.

Una desesperación abrumadora se abrió paso en su interior al observar a su compañera girar, perdiendo contacto con esos orbes castaños con los que había soñado una y otra vez mientras estaba en el hospital. Tan llenos de luz, esperanza y una calidez que lo había alcanzado, fijándose en su interior. 

Sospechaba que los sentimientos confusos eran experimentados por su compañera, aunque sin una confirmación total, el había esperado todo este tiempo.

Pero Neji no tendría una tercera oportunidad y si esperaba que todo funcionara sin él hacer nada, lo lamentaría. Él la perdería de nuevo, jamás podría alcanzarla de nuevo, para siempre.

Guiado, por primera vez, por sus instintos y no su raciocinio, sujetó la muñeca femenina deteniendo su camino y tirando de ella, acortando nuevamente el espacio personal entre ambos.

Tenten en un nulo intento de saber que sucedía ante el rápido transcurrir de las acciones, y sin previo aviso, sus labios fueron atrapados en un torpe beso del Hyuuga.

Su interior se agitó desesperado, y correspondió sin pensarlo, siguiendo el vaivén de los labios cálidos de Neji, pensando nuevamente  recordando que esto era real. 

Él estaba aquí, vivo, con ella. 

Entrelazó el cuello masculino entre sus brazos y el Hyuuga la atrajo aún más hacia él, más cerca, con sus brazos rodeando su cintura. Desapareciendo la distancia, espacio que desde hace tanto era doloroso y que ahora, sus músculos cardiacos brincaban con total aprobación.

Inexperto, Neji con los nervios a flor de piel, aprisionó esos labios que desde hace meses lo tentaban y su interior brincó al ser correspondido. Sintió aquella textura deleitable e incomparable, que desde hace tiempo deseaba disfrutar, el contorno, su esencia. Su pecho punzaba con satisfacción. 

Él se aferraría a Tenten, hasta que la muerte reclamara lo que era suyo.

◇◇◇

¡Hola queridos!

Se que me ausente un gran tiempo, simplemente han sido tiempos difíciles pero les dejo esto, recién salido del horno y que me he basado en la consigna de "primer beso" y en las imágenes de una artista de fan art que adoro, paybay. Espero que les guste y sus comentarios ♡
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domingo, 5 de enero de 2020

El universo soñador



¡Hola queridos!


Hoy solamente quería compartir que ¡estoy en una antología! De verdad que eso me emociona a tal punto que tengo ganas de gritar y tengo una sonrisa que no sale de mi rostro. Ha sido uno de los logros más grandes que he tenido, hasta ahora, ya que espero que este año logre mis metas de lo que ronda mi cabeza, pero estar en esta antología donde puedan leerme personas ¡me deja extasiada!

Y miren la portada hermosaaaaaaaaaa que hizo Roxana.



Los relatos que estuve publicando del Gym de escritores fueron recopilados por la adorable Roxana y llevados a una antología con los otros grandiosos escritos y ¡Se ha publicado en Lektu!

De verdad los invito a pasar, que realmente podrán encontrar escritos de diferentes ámbitos, con distintas formas de narrar, uno para cada gusto y con diferentes perspectivas. ¡Se que no se arrepentirán! ya que hasta hay unas historias sobre Marvel para los fanaticos de los comics.


Pueden conseguirlo -> DANDO CLICK AQUI <- 


Es totalmente gratis y solamente deben entrar a la pagina y descargarlo, dejar sus comentarios sobre eso y disfrutarlo más que nada. Sin más, vayan a conseguirlo.

Los quiero y estaré leyendo sus opiniones.

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sábado, 4 de enero de 2020

Un amor para siempre [Nora Roberts]





    




FICHA TECNICA

Nombre: Un amor para siempre
Saga: Cuatro bodas, este es el primer libro.
Autora: Nora Roberts 
Extensión: 256 paginas
Editorial: Harlequin Iberica


*


Sinopsis


 Summer Lyndon, una chef de fama mundial especializada en repostería, se hallaba en la cima de su carrera cuando recibió del magnate hotelero Blake Cocharan una suculenta oferta de trabajo para reformar el restaurante de un lujoso hotel de Filadelfia. No había razón para que Summer aceptara a un cliente tan presuntuoso y arrogante como Blake. Pero Blake suponía también un desafío. Y Summer nunca daba la espalda a un desafío. Sin embargo, a medida que iba congeniando con su irresistible jefe, Summer veía puesta a prueba de manera definitiva su legendaria fuerza de voluntad.







Reseña

Siempre que busques algo de amor intenso con un toques de atracción sexual, necesitas a Nora, que jamás te va a decepcionar.



Nos presenta un personaje femenino, Summer, bastante fuerte en su carácter y un gran éxito laboral enfocado en una grandiosa repostera que teme a los compromisos desde el habito laboral; que te muestran su constante miedo con aceptar la propuesta de Blake ya que jamás ha tenido un trabajo fijo, donde tenga que dedicar gran tiempo y esfuerzo en un largo plazo, esto debido a sus padres que no pueden tener una relación estable durante gran tiempo, lo cual se refleja en ella como antes mencioné y finalmente en una relación amorosa. 


Por su pasado, toda su vida se rige en ese punto, aunque la relación entre ambos avanza de una forma tensa ya que en cada encuentro sienten una incontrolable atracción, lo cual te lleva a ti como lector a tener la ansiedad a flor de piel, esperando a que ambos dejen de contener todo lo que sienten y se dejen llevar, de verdad que en muchas ocasiones piensas que sucederá algo más aunque son simples roces o unos besos que te quitan el aliento y por supuesto a los mismos personajes que se quedan con ganas de más.


Lo más interesante es ver como él decide llegar hacia ella y considerando su personalidad calculadora, observadora de Blake, le resulta hasta sencillo, aunque maneja algunos prueba y error para determinar como ser indispensable para Summer y llegar a su difícil corazón, aunque ciertamente ella no es tan complicada, una pizza, una noche tranquila y un champagne es más que suficiente para llenar de amor su corazón de repostera maestra.


Aunque realmente me tomó un poco desprevenida el hecho de que ella casi sufriera un ataque al corazón al recibir la confesión imprevista de Blake y huyendo de él con todos sus temores presentes,  considerando los factores de una novela romantica, el drama siempre viene de la mano y al no apreciarse una tercera persona en la fórmula de ambos ni un malentendido como suele hacer Nora Roberts, pensando un poco esa era la situación esperada. Y de verdad que estaba a punto de ir a patear a ambos personajes por complicar las cosas, es más, cada uno de los personajes secundarios lo pensaba ya que los sentimientos y el amor que se tenían era muy evidentes. Summer estaba tan enfrascada en la negatividad y el fracaso que temía dar un paso en falso y eso llevó toda la situación a algo muy estresante para todos. Blake, aunque un caballero esperando un tiempo a que ella pudiera digerir la noticia, de verdad esperaba que fuese a buscarla hasta el fin del mundo si era necesario, pero a fin de cuentas ese tiempo consigo misma fue necesario.


La suegra y madre al rescate al hacer ese plan para volver a reunirlos y que por fin se dieran cuenta ambos que no podían estar mas tiempo separados ya que resultaba sumamente doloroso y que su destino, desde que él buscaba un cocinero que le ayudará a reformar la cocina de los hoteles, era estar juntos desde que sus miradas se encontraron, todo había estado predestinado.


Me ha gustado bastante el libro, Nora siempre me deja un buen sabor de boca cuando de romance se trata y lo recomiendo verdaderamente. Su forma de narrar es mejor de lo que recordaba, es exquisita y agradable, además a pesar de que su léxico es muy bueno no entorpece la lectura, la cual es bastante sencilla.


Mi recomendación es si buscas algo de amor apasionado y carnal, tienes que leer algo de Nora, y sobretodo este libro.




Puedes conseguirlo dando -> click aqui <-







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miércoles, 4 de diciembre de 2019

Regocijo marino [Gym de escritores]





Aquella sensación paralizando cada parte de mi cuerpo, un estremecimiento cobrando vida en lo mas profundo de mi ser, consumiendo mi interior y pensando una sola palabra.

No sentía el piso, ni con la punta de los pies.

Tragué fuertemente sintiendo la desesperación causando un nudo en mi garganta, impedimento que me dificultaba el respirar con normalidad, el miedo entumeciendo mis extremidades. Me había alejado, con una valentía imaginaria, de la cual carecía realmente, sin nada a lo cual aferrarme, con una confianza disfrazada de vergüenza.

Los cristales descendiendo de mis ojos, perdiéndose en el basto mar en el cual no se apreciaban limites y observando los borrones de colores a la distancia. Intenté respirar con una calma que no sentía, sin tener conciencia plena de mis brazos y piernas, intentando acércame a la orilla, donde mis pies alcanzaran la arena, con la misma idea en la cabeza, gritando para poder escucharla en el ruido de pensamientos negativos que inundaban mi mente.

Iba a llegar a la orilla, otras veces había sucedió, aunque no cuando me encontraba tan vulnerable como ahora, en completa soledad.

Centré toda mi atención a la orilla, que parecía encontrarse a kilómetros, con la débil esperanza de verla cada vez mas cerca, solo un poco, eso seria suficiente a lo cual aferrarme. Los brazos doliéndome, viendo aún más la abrumadora distancia. Tragué profundamente aire intentando pasar el nudo doloroso de mi garganta, acción errada al sentir el agua introducirse en mi boca, sintiendo mi cuerpo pesado y perderme entre las profundidades del mar. La desesperación nublando todo mi raciocinio, comencé a patalear presa del miedo absoluto, sintiendo lágrimas salir, mis ojos arder, en ese punto un solo pensamiento nubló mi cabeza.

Iba a morir.

Abriendose paso ante la desesperación, los pensamientos cobraron vida en mi cabeza, recordándome en dejarme flotar, el agua salina no te hunde. Con ese único pensamiento y apartando cualquier otro, salí a la superficie, sintiendo el estremecimiento persistente en mi piel y el nudo en la boca del estomago que me impedía respirar correctamente. En ese punto, ante mis planes fallidos, opté por hacer lo único que quedaba.

Grité con la esperanza de ser oída.

Presa del completo pánico, con mi única voluntad manteniendome a flote, el temor haciendo temblar mis labios entre cada grito, aferrandome a la vida. Aunque enfrentar mi temor de esa forma, había sido la mayor idiotez jamás hecha, sin más que voluntad.

Mis gritos perdiéndose entre el sonido de las fuertes olas, la desesperación consumiendo mi cuerpo a cada minuto, mi cuerpo entumecido y cansado de tanto oponerse a lo inevitable. Y la ansiedad entrando cual pesa, hundiendome nuevamente, permitiendo la entrada del agua a mis pulmones, intentando salir con ayuda de mis manos en total turbación abrumadora. Sin entender como, floté nuevamente, tomando una gran bocada de aire. El miedo haciendome temblar y profiriendo gritos mas desesperados, suplicando por ser escuchada.

Y los pensamientos negativos abriéndose paso en ese punto, mi voluntad de no querer perecer en ese punto me había mantenido a flote hasta ahora, gritando con la nota de desosiego al final de cada palabra dicha, aunque una sola idea comenzaba a llenar mi cabeza.

¿Y si perecía ahí, que tendría de malo? Realmente, a este punto, yo no era nadie y el ver que mi ausencia y llamado no eran notados, la idea de mi irrelevancia en la sociedad cobró vida con fuerza. Ese era mi destino y estaba siendo cautivada con demasía.

Mis extremidades perdiendo fuerza y el agua ingresando más en mi organismos dio aún mas peso a esos pensamientos, que sembraban su semilla en mi cabeza sin piedad, los quejidos brotando de mis labios, lamentando cada acción de la miserable vida que había tenido y descubriendo al recordad, que mi existencia se resumía a la nada.

Los ojos me picaban mientras descendía en la oscuridad del mar aplastante, sin poder sentir la fuerza en mis brazos y justo en ese momento se hizo la luz, mis pies tocaron la arena. Alguien había escuchado mis suplicios, otra oportunidad de vivir, algo que posiblemente no merecía.

Y cuando mis piernas recuperaron la fuerza necesaria para salir de ese sitio, lo comprendí, mientras el aire entraba a mis pulmones con agonía, una gran parte de mi se había quedado en ese mar devastador, en lo más profundo y oscuro de aquel cuerpo acuífero, que se regocijaba ante su botín e imploraba mi regreso, para deleitarse con mi delirio.



¡Hola mis queridos lectores!

He traido una nueva historia, basandome en el principio de "miedos" de la actividad realizada por Roxana en su blog, puedes dar click aqui para ver la actividad. Espero sus comentarios y opiniones de esto <3





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Un dulce presente



Su mirada se concentró detenidamente en la cartera abierta que sostenía entre sus manos, realizando las cuentas pertinentes. Una sutil exhalación escapó de sus labios. Debía comprar lo necesario: leche, pan, agua y carne. Dudaba enormemente que los billetes en su cartera fueran suficientes para adquirir algo más y a duras penas podría con eso. Apretó los dientes con frustración. Vaya mierda. Ella le había mencionado, con gran insistencia disfrazada de sutileza, según ella, que mataría por helado de chocolate.
El Hyuga se trasladó de pasillo en pasillo hasta llegar a la zona de congelados, se detuvo enfrente de la nevera que ella no dejaba jamás de mirar, solamente observar, cuando era un día bueno y lo acompañaba. Un sentimiento amargo se instaló en su estómago acompañado de vergüenza, frustración e ira. Si estuviera en su poder le compraría un helado de cada sabor diario, pero otros factores lo detenían. Y precisamente este día, él quería complacerla.
Pensó en la tarjeta de emergencia que guardaba fervientemente en su billetera, no era mucho, pero una parte de su miserable sueldo era destinado a ella. No por que quisiera, simplemente por si ella tenía una recaída, como en estos momentos. Cinco dólares, era todo lo que necesitaba para el aperitivo congelado, los cuales, dada su situación, eran un doloroso sacrificio. Meditó y un sonido fastidioso brotó de sus labios.
Abrió la nevera, cogió el producto y lo lanzó en el carrito del centro comercial sin titubear y dirigiéndose ágilmente hacia la caja. Le importaba un carajo esos cinco dólares, se despediría sin vacilar de su descanso. Eso era más importante. Aunque hace un par de meses que no utilizaba sus descansos, ella valía toda la maldita pena.
Se estiró mientras esperaba que la tediosa fila avanzara lentamente, sus orbes se fijaron en una revista, donde, meses antes, su imagen había servido de portada. Cuando era reconocido por ser un brillante y prodigio cirujano. Si alguien, en ese entonces, hubiera mencionado que en unos dos años terminaría siendo un paramédico con un sueldo mediocre, se hubiese reído en su cara. Él había estudiado en demencia para ese puesto en el hospital más reconocido de Japón.
En estos momentos estaba confinado a una ambulancia, atendiendo accidentes viales, personas decrepitas y peleas de barrios problemáticos. Fue un gran ascenso. Jamás contó que, cierta familia influyente quería su cabeza en bandeja de plata y lo acusará de negligencia médica, cuando, la hija de aquel hombre, no tenía salvación. Así eran las cosas. Un pronto pronóstico elevaba las probabilidades de vivir, pero había personas que no entendían y llevaron en asunto hasta las últimas. Su cédula profesional se vió manchada y ahora, estaba en un proceso de averiguación y su cédula, suspendida.
Eso no hubiera sido un problema antes, cuando tenía el dinero y el mundo a sus pies. Empero unos orbes marrones ejercieron una fuerza de gravedad tremenda y lo cautivaron.
°°°

Un colega era su doctor, en distintas ocasiones encontró a la castaña en el hospital con diversas complicaciones, aunque su espíritu resplandecía con intensidad, su cuerpo drenaba tal vitalidad abrumadora. Una enfermedad autoinmune la coaccionaba a aquella cama blanca y al ambiente abrumador.

Sus orbes hicieron contacto por primera vez en una de sus rondas. Un paciente suyo compartía habitación con ella. Los quejidos e incomodidad resplandecían en toda la habitación. Una vez terminó con su paciente, se acercó levemente y miró la tabla que colgaba a un lado de la cama para conocer su diagnóstico. Lupus. Frunció el ceño, tal vez estaba en un brote irreversible. Al mirarla se encontró con aquellos orbes marrones observándolo inquisitivamente y con tenacidad.


―Percibo en su mirada lastima.―Escupió, con cierto cansancio la chica postrada en la cama.


―No es muy alentador el diagnostico.― Él solía ser bastante directo, mejor eso a dar faltas esperanzas.


La chica se llevó la mano al corazón con una leve sonrisa, el solo movimiento le costó una gran energía.


―Si ustedes los doctores, dejarán de creer tajantemente en la ciencia y pronósticos, podrían ver la verdad de la vida.


―¿La cual es...?


―Mientras mi espíritu y alma sean fuertes y perdurable, la enfermedad pasará desapercibida. El cuerpo solo es un contenedor. Viviré el tiempo que decida.


El Hyuga arqueó la ceja, era bastante positiva. Ella lo observó con aquel brillo abrumador reflejado en sus ojos, él tuvo que desviar la mirada para mantener la compostura. Ese día una sonrisa cansada y un aspecto macilento no se apartaron de su cabeza, debía reconocer que cierta castaña se aferraba a la vida, aunque podría ser de forma inútil.


Días más tarde, de forma sutil, la noticia de su recuperación llegó a sus oídos. Una ligera sonrisa en el quirófano, los asistentes mencionaron a tan singular chica, pasó desapercibida por el cubre bocas. Una temporada después, volvió a cruzarse con aquellos orbes envueltos en vitalidad y una atracción inexplicable lo obligó a ingresar a su alcoba.


―De nuevo recaíste.― Evidenció el opalino.


―Oh, extrañaba esos orbes malva mirándome, tenía que volverlos a contemplarlos.―Una sonrisa sagaz se instaló en sus labios ante semejante implicación, sus mejillas coloradas eran indicativo de su vergüenza o quizá la fiebre la hacía delirar.


Un leve rubor fue disimulado por el médico, quien apartó sus ojos de los de la chica. Debía ser una broma. Con lentos pasó salió de la habitación, no sin antes susurrar.


―Mejórate.


La chica dudó si escuchó bien o tal vez la fiebre y el dolor en sus articulaciones la llevaban a crear situaciones en su cabeza para pasar desapercibido su malestar.


Unos meses después, se sorprendió a si mismo sin saber en qué punto comenzó a textearse con aquella paciente. Hace algún tiempo que no tenía una recaída, pero en su última estadía en el hospital, ella le ofreció su número en una tarjeta. En algún punto ella era lo primero que pensaba al despertar, la imagen que llenaba los espacios mientras se desvelaba en sus guardias y pensamiento final al recibir un dulce "Descansa, Doc" en su celular a altas horas de la noche.


Un sentimiento abrumador, cálido y agradable le recorrió la espina dorsal, cuando casualmente, ingresó a su oficina una de muchas veces y comenzó a juguetear una balanza que descansaba en el escritorio de su médico favorito, esperando que el terminara con un papeleo, y poder ingresarla como su paciente, a petición de la castaña, observó aquella mirada entre sus largas pestañas y esa sonrisa en sus labios, sin reparo y sin poder evitarlo poseyó aquellos labios rosados que meses antes le provocaron tentación, reclamándolos como suyos.


En el momento en que la decisión de vivir juntos tocó a su puerta y sus maletas ocuparon el departamento del exitoso cirujano, la negligencia invadió su hogar, el dinero y renombre se esfumaron y se vieron obligados a rentar en un modesto departamento.

 °°°


Caminó el largo trayecto del centro comercial a su departamento, la puerta se cerró a sus espaldas siendo recibido por una fuerte y cálida sonrisa desde la cama. Como era costumbre, su corazón se agitó en su pecho y se acercó depositando un leve beso en la frente de la morena. Lucía mejor que en la noche, antes de irse.

―Ese medicamente te resultó.

―Sí, me encuentro mejor, estoy a nada de ser dada de alta.―Sonrió ante su propia broma, sus ingresos no permitían una hospitalización, pero con el mejor doctor a su lado, según ella, no importaba.―Pero Neji, es demasiado costoso. ―Un gesto deprimente apagó su rostro― Lo que menos deseaba era perder mi empleo en la preparatoria, lo lamento.

Fijó su mirada en el suelo de la habitación, con la culpa llenando su pequeño cuerpo. Esa misma reacción surgió cuando, al llegar hace unos días y con lágrimas en los ojos, Tenten lo recibió con la peor noticia, la directora la había corrido. Su jefa buscó una excusa creíble para liberarla de su contrato por sus múltiples faltas por la enfermedad y sacó una carta absurda de la manga. Recorte de personal. Ante la evidente noticia, una sola palabra cruzó la cabeza de Neji Hyuga: bancarrota. Él había gastado tres de sus salarios en un medicamento de alta ganma para las recaídas de Tenten. Se habían sostenido aquella ocasión con él sueldo de la fémina y a medio mes, no contaban con ningún miserable dólar. La frustración nubló su mirada y salió, sin más, a encontrar un segundo trabajo.

El respetable, calculador y exitoso doctor ingresó a un acilo de ancianos cercano, que necesitaba personal urgente. Fue una fuerte patada, de muchas, en su orgullo.
Y ahí estaba, con una mejorada Tenten observándolo con una chispa de amor abrumador reflejada en su rostro. Eso era suficiente y lo único que el necesitaba para levantarse cada mañana, desde las cinco para ir al estúpido acilo y posteriormente a la sofocante ambulancia. Sonrió levemente mientras ponía las compras en su lugar.
Dio la vuelta con una cuchara y helado en mano, caminando hacia la castaña. Observó su mirada y un creciente brillo instalarse en sus expresivos ojos. Algo en su interior se agitó. Le entregó el helado y tomó asiento a su costado.

―Feliz aniversario―susurró levemente. Una mirada afligida se posó en sus ojos.
Tenten acarició su largo cabello intentando calmar los sentimientos negativos, soltó una sonrisa para aligerar el ambiente. Sujetó con su mano la mejilla del hombre y le dio un leve beso en los labios, mordiendo gentilmente su labio inferior.

―Esto es todo lo que necesito, es perfecto.―Refiriéndose al helado y a él.
Una curva ligera cobró vida en sus labios y pensó que aún en los momentos difíciles, ella valía toda la maldita pena.
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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Remate Hyuuga






El decreto oficial y de obtención de nuevas riquezas ha sido aprobado en la aldea. Todos los solteros serán subastados con el objeto de adquisición monetaria para la reconstrucción de la aldea. La transacción es equivalente a un día hábil de préstamo de servicios, acciones o cualquier cuestión que el comprador necesite


—Esto es completamente estúpido— las palabras salieron de sus labios en un suspiro innecesario.

Un brazo pasó por sus hombros y lo atrajo hacia si mismo.

—No dejes que la quinta te escuche o estarás en problemas— Su sensei le susurró bastante serio. — ¿Sabes? Yo te ayudaré.

Le dedicó una sonrisa cómplice y salió del lugar como si fuese perseguido. Una tranquilidad lo invadió, posiblemente debido a la insistencia y poder de convencimiento de Gai, podría librarse de esta situación absurda. Por más buenas intenciones que se tiene con este evento, el hecho de verse él implicado lo jodía demasiado.

—Neji, no debes preocuparte, luego de que me subasten no quedarán muchas interesadas en ti- Habló su compañero y mejor amigo con una sonrisa socarrona en el rostro.

Con una pose tan ridícula la bestia menor de la hoja pasó al escenario improvisado con la mejor actitud, sonriendo tan ampliamente, mientras Shizune mencionaba sus cualidades como ninja y persona.

Neji jamás olvidaría, con gran satisfacción, el rostro derrotado que puso su amigo cuando la única mujer que alzó la mano era una señora de edad avanzada que lo buscaba para realizar tareas en su hogar. Una media sonrisa escapó de su rostro. Observó fijamente la gran cantidad de personajes enfrente del escenario con sonrisas amplias, bastante sugestivas y realmente emocionadas al ver a los diferentes ninjas subiendo al escenario.

Suspiró ansioso al no ver a su sensei nuevamente, confiaba en él aunque era más su desesperación por librarse de todo eso. Y justo cuando comprendió que posiblemente Tsunade lo mandó por un tuvo su nombre siendo llamado por el altavoz le causó un estremecimiento en su cuerpo. Frunció el ceño con tal indignidad que pensó bastante en dar media vuelta y largarse de ahí. No iba a participar en tal bajeza pero en ese punto, cierto rubio lo empujó con fuerza forzándolo a subir al maldito escenario.

Dio media vuelta fulminando a Naruto quien solo sonrió divertido. Caminó con los brazos cruzados hasta la posición donde le indicaron observando a las mujeres de la aldea cuchicheando al verlo.

Posiblemente Lee tenga razón y nadie pujaría por él.

— Ante ustedes, Neji Hyuuga, el único Jounin de su generación, hombre 18 años, complexión atlética perteneciente a uno de los clanes mas respetados de la aldea. Es de pocas palabras, por lo cual podrán ser escuchadas sin problema. Un caballero de primera y vamos, realmente apuesto.

Frunció el ceño ante esto último. Parecía que lo ofrecían como un pedazo de carne más. Cerró los ojos frustrado al escuchar iniciar su subasta. Maldecía a todos por tal humillación.

El estruendo de las voces femeninas, de la presentadora y cualquier otra cosa pasó desapercibida en ese punto. Los latidos se escuchaban en sus orejas, la siguiente subasta era aquella por la cual había ido en primera cuenta. Realmente agradecía la poca comunicación que Neji tendría con cualquier persona, eso podría facilitarle todo el proceso. Ser la única que pujará por él. Y podría no gastarse todos sus ahorros.

— Empecemos entonces...— La voz de Shizune resonó y su mano tembló ligeramente al intentar levantarla a pesar de los nervios ante eso.

¿Qué diablos pensaría el Hyuuga en ese punto? Posiblemente podría excusarse de que alguien más lo comprara, aunque nadie más pujaría y ¿podría usar esa excusa? Dejó sus ideas de lado y su mano se elevó levemente.

— ¡Aqui, 20, 000 ryou! — Una voz ajena a la suya resaltó entre la gente.

Con los ojos como platos siguió el origen de la voz encontrándose a Fuu con una sonrisa acompañada de un sonrojo. ¿Qué diablos hacia esa mujer ahí? ¡No era de Konoha! ¿Acaso había venido exclusivamente para esto?

Una segunda voz se escuchó a lo lejos.

— ¡Yuju, 25,000 ryou, aquí!— Tenten siguió la voz abriendo los ojos en totalidad al ver quien había hablado.

Neji asustado ante escuchar que simplemente alguien se hubiese animado a pujar, a pesar de su afirmación de que nadie lo haría, abrió los ojos encontrando a esa chica Fuu mirándolo con gran calidez e inmediatamente una segunda voz surgió del lado contrario. Siguió la voz, sintiendo como la vergüenza se le notaba en todo el rostro al ver a Gai con un vestido y ridículamente maquillado, levantando la mano obviando que él era la segunda persona que había pujado por él.

Esa era la ayuda que su sensei le había prometido.

Con una mueca ridícula observó todo esa desastre. Una tercera mujer habló, la recordaba del escuadrón en una misión A con otros Jounnin. Maldita sea. Todo se había descontrolado y no sabía, a ese punto que era peor.

— 35, 000 — Habló la chica Jinchūriki observando con una mueca fastidiada a las demás interesadas por el Hyuuga.

Tenten contempló todo con la boca entreabierta ¿de donde mierda habían salido esas chicas? Exceptuando al ridículamente Gai vestido, el par de chicas restante ¿estaban interesados por Neji? Subestimó por total completo toda la situación. Una tercera chica más se unió a la subasta. Una rubia con una sonrisa bastante coqueta observando al Hyuuga. Las nauseas acudieron a su cuerpo. Había subestimado totalmente el atractivo del Hyuuga, vamos, era de los ninjas más apuestos en la aldea ¿cómo pudo ser tan idiota? La ira embriagadora comenzó a invadir su pequeño cuerpo con violencia al escuchar las voces femeninas.

— 50, 000 ryou.

—65, 000.

Neji no podría estar mas fastidiado, los chicos atrás se asomaban divertidos ante semejante lucha por su compañía.

—68, 000 — bramó Gai, era su última pujada, no podría ayudar más a su alumno o terminaría quebrado.

Fuu sonrió divertida, una de las chicas apretó los labios ante su impotencia de no tener más dinero. La victoria se acercaba a ella de una forma bastante satisfactoria.

— Ofrezco 70, 000 ryou— La chica perteneciente a otra aldea se acercó levemente, con la intención de ver reclamado su premio próximamente.

El Hyuuga le había interesado desde que lo vio y cuando la noticia de su subasta, aunque sea un día, no pudo ser más perfecta. Se encaminó a Konoha sin dudar, con dinero en su fargo. Sus planes con el ninja se abrían paso en su cabeza sin poder detenerse.

—100, 000 ryou — bramó con determinación una quinta voz sobresaliendo del ruido por su intensidad.

El genio abrumado buscó a la dueña de aquella voz, que en medio de la conmoción no reconoció de inmediato. Una castaña con una sonrisa feroz observando a Fuu llenó su visión y un sentimiento tranquilizador recorrió su cuerpo.

Tenten observó a Neji con una sonrisa.

Pero aquella oferta no hizo más que emocionar a la portadora de un Bijuu que ofreció aún mas fuerte que la castaña y una lucha de quien pujaba más se desató con miradas intensas y ceños fruncidos.

Neji tenia un tic en el ojo al observar a las dos féminas, mientras escuchaba las risas de sus amigos a la espalda.

—Puedes irte al infierno— susurró la castaña para si misma y sin mas preámbulos— 250, 000 ryou— gritó hacia Shizune apretando la mandíbula.

— ¿Así lo quieres? 500, 000 ryou— duplicando la oferta de la kunoichi de la hoja. Unas risas y exclamaciones procedentes de las chicas presentes se escuchó a la parte. —Es mi oferta final.

Shizune se mantuvo callada observando a las chicas un poco nerviosa por su feroz comportamiento y ante el silencio de la castaña supo que de alguna forma había marcado el final de esa reñida subasta. Tenía aún más ninjas que subastar y parecía que el día no alcanzaría.

—Bueno, 500, a la una, a las dos…

Neji suspiró desde su lugar, eso realmente había sido vergonzoso algo que el detestaba. Realmente preferiría que nadie haya pujado, pero de haber ganado prefería por mucho a su compañera de equipo.

— 750, 000 ryou— gritó con más fuerza de la necesaria la castaña silenciando a todos.

Observó a Fuu apretando la mandíbula y una sensación satisfactoria llenó su cuerpo.

—¡Vendido a Tenten!

Risas y celebraciones se escucharon cuando Tenten subió al escenario con una resplandeciente sonrisa y reclamó su premio jalándolo lejos de toda la gente una vez que haya dado una gran parte de sus ahorros. Ahora no se preocuparía por eso.

—Tenten, deja de jalarme.

Ella lo soltó divertida dedicándole una sonrisa y sin más abrazando uno de sus brazos masculinos generando un quejido en el genio.

—Detente Neji, te he comprado por un día entero, tienes que hacer lo que diga. Mañana no quiero ese comportamiento mezquino tuyo que acostumbras cuando algo te desagrada.

Y con una sola mueca en los labios se mantuvo callado, satisfaciendo a la castaña.





***​



Neji dio unos pequeños golpes a la puerta, que no pudo terminar al abrirse la puerta con demasiada fuerza encontrando a Tenten aún en pijama. Entró sin dirigirle alguna palabra y con la expresión más sería que Tenten había visto.

—Neji — Se acercó invadiendo su espacio personal y presionando la arruga en la frente masculina borrandola por la presión. — Deberías estar agradecido por salvarte de una humillación aún peor con Gai o con Fuu aunque posiblemente querías que ella te comprara ¿no? — Un tono bastante diferente al acostumbrado destiló de su compañera.

La miró fijamente mientras ella hacia una singular mueca, que fue borrada en un segundo y sonrió apuntando la cocina.

—Quiero que hagas el desayuno, Neji.

El abrió los ojos anonadado ante tal petición. Que a pesar de que la tranquilidad invadió su cuerpo cuando la fémina ganó, pensaba que ella se enfocaría meramente en salir a algún lado o simplemente entrenar, a lo cual él le dejaría ganar. Aunque en esta posición no sabía como sentirse por que la petición no era del todo mala. Si ella se enfocaría en aligerar su día con tareas sencillas, no sería humillante para él. Aunque hacer ese tipo de cosas tampoco lo entusiasmaba por completo.

Se quejó por lo bajo para si mismo adentrándose a la cocina.

—¡Espera! Es bueno que trajeras una ropa diferente a la acostumbrada— Observó sus pans cómodos negros que solo un par de ocasiones había visto y que prefería en demasía que su ropa tradicional. Le tiró una prenda la cual atrapó en el aire —Cámbiate antes de cocinar.

La fémina lo veía con tal tranquilidad y hasta su tono de voz podría ser animado, que no podía excusarse por su mal trato. Y justo cuando iba a irse a algún sitio a cambiarse Tenten lo detuvo.

—Vamos Neji, cámbiate acá, solo es la playera ¿no?

A regañadientes procedió a quitarse la que traía dejando al descubierto su torso con notable vergüenza ya que sentía la mirada penetrante de la chica encima. Se acomodó adecuadamente la musculosa negra sin mangas que le había dado y frunció el ceño preguntándose que hacia Tenten con algo como eso.

La kunoichi observó desvergonzadamente el torso masculino con cicatrices y ese abdomen endemoniadamente marcado. Maldita mierda. Tuvo que reprimir un suspiro que moría por salir de sus labios. Una vez que observó al genio con esa musculatura que se adhería a su piel de una forma bastante ardiente, se acercó pasando por su cuello una cuerda y posteriormente ajustando algo en su torso. Un mandil para cocinar. La vergüenza estallaba en su rostro ante la mirada evaluativa de la castaña que tuvo que voltearse para reprimir una risa escandalosa.

Sabía que Neji no solía meterse a la cocina en la mansión Hyuga con bastante regularidad pero un desayuno sencillo de hot cakes y unos huevos revueltos que salieron ligeramente dorados pero que se comió gustosa en compañía de Neji junto a esa remera que la distraía bastante.

—Vamos de compras Neji. Quiero algunas cosas nuevas.

Sin poder chistar en lo absoluto salieron del departamento a las diferentes tiendas improvisadas en una zona de la aldea mientras seguía la construcción. En ese punto las cosas se pusieron un poco extrañas que ni el genio Hyuuga pudo interpretar del todo. La fémina entrelazando levemente sus dedos con los de él en algunas ocasiones, acción a la cual él no se opuso y hasta el contacto le pareció agradable. Un poco perplejo de él mismo buscar el contacto femenino en una ocasión siendo descubierto.

Tenten pidiéndole que le comprara algunos dangos salados, sus favoritos y sentados bajo un árbol le pidió que se lo diera en la boca. Cosa que de alguna forma supo que avergonzó a ambos. Luego de algunas tiendas más le pidió que la invitará a comer a algún sitio.

Neji conociéndola como solo él lo hacia, la llevó a la barbacoa, uno de sus sitios favoritos donde estuvieron gran parte de la tarde en una charla amena, risas bajas y miradas bastante intensas.

Regresando a la casa Neji estaba bastante confundido. Su mal humor era evidente al inicio del día y en algún punto este desapareció, disfrutando plenamente su tarde con la kunoichi haciéndola placentera.

—Estoy bastante cansada — Miró al genio con malicia— Cargarme Neji — ordenó haciendo un ligero puchero.

Él frunció el ceño— Ya estamos cerca…

—No te he preguntado nada, te lo he pedido.

Con una mueca y posicionando bien las bolsas de las compras hechas que ya estaba cargando entre sus brazos a la fémina con suma vergüenza al ser observados por algunas personas que caminaban por ahí cuchicheando y riendo ante tan acto vergonzoso. Aunque ciertamente él veía muchísimas cosas de esa forma, cualquier cosa que el no hacia normalmente y sobre todo llamar la atención. Una sonrisa juguetona en la castaña sin quitarle los ojos chocolates de su rostro solo ocasionaron que su nerviosismo creciera en demasía. Se cruzó a algunos de su clan que lo observaron realmente confundidos.

Suspiró agradecido al llegar a su destino soltándola y desviando el rostro unos segundos mientras se recuperaba. Dejando las cosas de lado para sentarse luego de las horas pesadas de compra. Jamás consideró a Tenten del tipo de chica que tardaba tanto para adquirir un producto aunque ciertamente estas fueron armas.

Ella salió del baño con una ropa más cómoda, unos sencillos shorts negros y una blusa de tirantes rosada pidiéndole un masaje en los hombros que estaban matándola. Se sentó dándole la espalda y esperando el contacto masculino.

—Tenten...— intentó protestar.

—Neji, empieza de una vez.

Dejó salir un quejido de sus labios mientras colocaba las manos en los hombros femeninos y comenzaba a intentar reducir la tensión en la zona, acción que jamás había hecho en ninguna persona más que en algunas partes propias de su cuerpo. La calidez del cuerpo contrario lo desconcertó y más al escuchar los sonidos de la chica provenientes de su boca al disfrutar el gesto. Hundió aún mas sus dedos en sus hombros causando un gemido de dolor y de satisfacción por su precisión en los puntos en los cuales tocar, sintiendo los músculos mas suaves aunque siguiendo con su tarea al sentirse realmente estimulante escuchar los sonidos femeninos siendo arrebatados de sus labios.

La piel contrario comenzó a quemarle por completo, causando que el calor invadiera su cuerpo generando ansiedad y justo en ese punto una reacción física involuntaria se abrió paso, pasmandolo en su sitio deteniendo sus manos y movimientos. Sintió la erección apretando sus pantalones y apretó con fuerza los labios ¿cómo diablos había llegado a ese punto? Y antes de poder meditar sobre el asunto la castaña se levantó con una sonrisa.

— Eso ha sido realmente bueno, debería pedírtelo más a menudo.

Nunca más, pensó el Hyuuga con cierta suplica.

—Ahora ¿podrías acariciar mi cabello? — Sentándose a su lado en el sillón, a lo cual el Hyuuga cubrió su aún existente protuberancia con las manos con discreción.

La miró detenidamente preguntándose por tal extraña petición aunque a fin de cuentas y sin opción aparente aceptó observando a la castaña liberar por primera vez en años su particular peinado dejando a la vista su largo cabello. Neji comenzó a recorrer con sus dedos la cabellera con suma delicadeza de no jalar absolutamente algún cabello. Y las caricias fueron frecuentes hasta que vio como los parpados femeninos se cerraban mientras ella se apoyaba en su hombro con bastante familiaridad, considerando que jamás habían estando a esa distancia.

Se detuvo segundos después que los parpados no volvieron a abrirse y una calidez inexplicable de verla apoyada en él con total tranquilidad lo llenó. ¿Debería irse? El día aún no acababa aunque Tenten yacía durmiendo.

Solo un momento más, pensó intentan justificar su negativa a irse.

Súbitamente la chica abrió los ojos de repente observando todo a su alrededor y ciertos ojos malva observándola de forma penetrante. Se incorporó abrumada y sonrojada por la cercanía y sonrió un tanto avergonzada.

—Se que ya es tarde, pero tengo un último pedido y podrás ser libre de irte.

Neji asintió ante la afirmación, sintió como lo guiaba a su habitación, que cabía destacar que jamás había entrado lo cual le generaba demasiado nerviosismo. Se removió incomodo una vez que tomó asiento en la cama y observó los grandes ojos avellanas mirándolo con color en las mejillas. Y eso abrió una idea en su cabeza.

—Tenten no puedes pedirme eso…

La castaña lo miró confundida, observándose detenidamente ambos y sintiendo el color subiendo a sus rostros.

—No, no, no mal pienses. Solamente quiero que cierres los ojos y que no hables. Es todo.

Frunció el ceño confundido ante tal petición, pero ante algo bastante sencillo accedió a hacerlo, a fin de cuentas era lo ultimo y podría librarse de eso.

Tenten suspiró levemente al tener a Neji enfrente suyo sin esa mirada inquisitiva siguiendo sus pasos, así que se decidió a observarlo sin medición. Acariciando levemente su cabello que siempre le había causado gran curiosidad sorprendiéndose por su suavidad. Tal vez debió pedirle que la dejara peinarlo, era tarde para eso. Se acercó sintiendo su aroma característico, tan masculino y que en ocasiones la distraía en demasía. Sintió su aliento chocar con el cuello masculino y la ansiedad cobró vida en su organismo. Viera desde la perspectiva que quisieran, aquella salida no pudo ser otra cosa más que una cita, cosa que desde el inicio ella había pensado, solo que darle ese nombre al Hyuuga hubiese alterado las cosas tensándolas. Y es lo que menos quería.

Ellos coincidían tanto, encajando a la perfección a pesar de las personalidades distintas solo que jamás vio algún indicio en el hombre y eso acrecentaba su inseguridad. Así que la subasta había sido perfecta en es punto.

Se colocó enfrente suyo observando cada facción en su rostro impasible y sin poder contenerse recorrió con su dedo, en una suave caricia, sus mejillas, parpados y nariz respingada, cosas que de una forma normal jamás podía hacer y sabía que si él la estuviera viendo su maldito nerviosismo no la dejaría hacerlo. Contempló fijamente sus labios finos que se encontraban en una simple linea. Y si los tocaba. Eso no sería suficiente y ella lo sabía sin dudar.

No le bastaba tocarlos.

Siendo presa de sus impulsos acortó la distancia hacia el rostro masculino, cada vez un poco más sintiendo un corazón intentando salirse de su lugar. Un suave y delicado roce fue suficiente.

Los orbes malva se abrieron encontrando a Tenten a una distancia inexistente, sintiendo el roce de los labios con los suyos.

La fémina retrocedió trastornada con la mano cubriendo su boca y el genio pudo apreciar como el color carmesí cobraba vida en todo su rostro sin reparo. Escuchó sus propios latidos en sus oídos fuertes y claros a la par que su rostro adquiría color.

Ella lo había besado.

¿Acaso eso era lo que había querido desde el inicio? Tragó saliva intentando pasar el nudo en su garganta que le impedía articular palabra alguna. No le había desagradado en lo absoluto, por lo contrario, el había querido más.

El huracán de emociones desarrollándose en su interior le impedían pensar con claridad y más ante el ambiente incomodo que se cernía entre ambos.

Sin articular alguna palabra, el masculino se levantó dirigiéndose, sin mirarla, hacia la salida de la vivienda. Solo podía escuchar la marcha desenfrenada de su órgano cardíaco. Sostuvo la manija, deteniéndose antes de girarla y volviendo en sus pasos.

Entró en el cuarto observando a la castaña en su mismo sitio, sus miradas se cruzaron unos segundos.

—Continuemos con esto mañana.

Y sin más dio media vuelta ante la afirmación de una castaña muda, saliendo del departamento.

Debía controlar el caos en su interior esa noche y así mañana podría volver más.
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