miércoles, 4 de diciembre de 2019

Regocijo marino [Gym de escritores]





Aquella sensación paralizando cada parte de mi cuerpo, un estremecimiento cobrando vida en lo mas profundo de mi ser, consumiendo mi interior y pensando una sola palabra.

No sentía el piso, ni con la punta de los pies.

Tragué fuertemente sintiendo la desesperación causando un nudo en mi garganta, impedimento que me dificultaba el respirar con normalidad, el miedo entumeciendo mis extremidades. Me había alejado, con una valentía imaginaria, de la cual carecía realmente, sin nada a lo cual aferrarme, con una confianza disfrazada de vergüenza.

Los cristales descendiendo de mis ojos, perdiéndose en el basto mar en el cual no se apreciaban limites y observando los borrones de colores a la distancia. Intenté respirar con una calma que no sentía, sin tener conciencia plena de mis brazos y piernas, intentando acércame a la orilla, donde mis pies alcanzaran la arena, con la misma idea en la cabeza, gritando para poder escucharla en el ruido de pensamientos negativos que inundaban mi mente.

Iba a llegar a la orilla, otras veces había sucedió, aunque no cuando me encontraba tan vulnerable como ahora, en completa soledad.

Centré toda mi atención a la orilla, que parecía encontrarse a kilómetros, con la débil esperanza de verla cada vez mas cerca, solo un poco, eso seria suficiente a lo cual aferrarme. Los brazos doliéndome, viendo aún más la abrumadora distancia. Tragué profundamente aire intentando pasar el nudo doloroso de mi garganta, acción errada al sentir el agua introducirse en mi boca, sintiendo mi cuerpo pesado y perderme entre las profundidades del mar. La desesperación nublando todo mi raciocinio, comencé a patalear presa del miedo absoluto, sintiendo lágrimas salir, mis ojos arder, en ese punto un solo pensamiento nubló mi cabeza.

Iba a morir.

Abriendose paso ante la desesperación, los pensamientos cobraron vida en mi cabeza, recordándome en dejarme flotar, el agua salina no te hunde. Con ese único pensamiento y apartando cualquier otro, salí a la superficie, sintiendo el estremecimiento persistente en mi piel y el nudo en la boca del estomago que me impedía respirar correctamente. En ese punto, ante mis planes fallidos, opté por hacer lo único que quedaba.

Grité con la esperanza de ser oída.

Presa del completo pánico, con mi única voluntad manteniendome a flote, el temor haciendo temblar mis labios entre cada grito, aferrandome a la vida. Aunque enfrentar mi temor de esa forma, había sido la mayor idiotez jamás hecha, sin más que voluntad.

Mis gritos perdiéndose entre el sonido de las fuertes olas, la desesperación consumiendo mi cuerpo a cada minuto, mi cuerpo entumecido y cansado de tanto oponerse a lo inevitable. Y la ansiedad entrando cual pesa, hundiendome nuevamente, permitiendo la entrada del agua a mis pulmones, intentando salir con ayuda de mis manos en total turbación abrumadora. Sin entender como, floté nuevamente, tomando una gran bocada de aire. El miedo haciendome temblar y profiriendo gritos mas desesperados, suplicando por ser escuchada.

Y los pensamientos negativos abriéndose paso en ese punto, mi voluntad de no querer perecer en ese punto me había mantenido a flote hasta ahora, gritando con la nota de desosiego al final de cada palabra dicha, aunque una sola idea comenzaba a llenar mi cabeza.

¿Y si perecía ahí, que tendría de malo? Realmente, a este punto, yo no era nadie y el ver que mi ausencia y llamado no eran notados, la idea de mi irrelevancia en la sociedad cobró vida con fuerza. Ese era mi destino y estaba siendo cautivada con demasía.

Mis extremidades perdiendo fuerza y el agua ingresando más en mi organismos dio aún mas peso a esos pensamientos, que sembraban su semilla en mi cabeza sin piedad, los quejidos brotando de mis labios, lamentando cada acción de la miserable vida que había tenido y descubriendo al recordad, que mi existencia se resumía a la nada.

Los ojos me picaban mientras descendía en la oscuridad del mar aplastante, sin poder sentir la fuerza en mis brazos y justo en ese momento se hizo la luz, mis pies tocaron la arena. Alguien había escuchado mis suplicios, otra oportunidad de vivir, algo que posiblemente no merecía.

Y cuando mis piernas recuperaron la fuerza necesaria para salir de ese sitio, lo comprendí, mientras el aire entraba a mis pulmones con agonía, una gran parte de mi se había quedado en ese mar devastador, en lo más profundo y oscuro de aquel cuerpo acuífero, que se regocijaba ante su botín e imploraba mi regreso, para deleitarse con mi delirio.



¡Hola mis queridos lectores!

He traido una nueva historia, basandome en el principio de "miedos" de la actividad realizada por Roxana en su blog, puedes dar click aqui para ver la actividad. Espero sus comentarios y opiniones de esto <3





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Un dulce presente



Su mirada se concentró detenidamente en la cartera abierta que sostenía entre sus manos, realizando las cuentas pertinentes. Una sutil exhalación escapó de sus labios. Debía comprar lo necesario: leche, pan, agua y carne. Dudaba enormemente que los billetes en su cartera fueran suficientes para adquirir algo más y a duras penas podría con eso. Apretó los dientes con frustración. Vaya mierda. Ella le había mencionado, con gran insistencia disfrazada de sutileza, según ella, que mataría por helado de chocolate.
El Hyuga se trasladó de pasillo en pasillo hasta llegar a la zona de congelados, se detuvo enfrente de la nevera que ella no dejaba jamás de mirar, solamente observar, cuando era un día bueno y lo acompañaba. Un sentimiento amargo se instaló en su estómago acompañado de vergüenza, frustración e ira. Si estuviera en su poder le compraría un helado de cada sabor diario, pero otros factores lo detenían. Y precisamente este día, él quería complacerla.
Pensó en la tarjeta de emergencia que guardaba fervientemente en su billetera, no era mucho, pero una parte de su miserable sueldo era destinado a ella. No por que quisiera, simplemente por si ella tenía una recaída, como en estos momentos. Cinco dólares, era todo lo que necesitaba para el aperitivo congelado, los cuales, dada su situación, eran un doloroso sacrificio. Meditó y un sonido fastidioso brotó de sus labios.
Abrió la nevera, cogió el producto y lo lanzó en el carrito del centro comercial sin titubear y dirigiéndose ágilmente hacia la caja. Le importaba un carajo esos cinco dólares, se despediría sin vacilar de su descanso. Eso era más importante. Aunque hace un par de meses que no utilizaba sus descansos, ella valía toda la maldita pena.
Se estiró mientras esperaba que la tediosa fila avanzara lentamente, sus orbes se fijaron en una revista, donde, meses antes, su imagen había servido de portada. Cuando era reconocido por ser un brillante y prodigio cirujano. Si alguien, en ese entonces, hubiera mencionado que en unos dos años terminaría siendo un paramédico con un sueldo mediocre, se hubiese reído en su cara. Él había estudiado en demencia para ese puesto en el hospital más reconocido de Japón.
En estos momentos estaba confinado a una ambulancia, atendiendo accidentes viales, personas decrepitas y peleas de barrios problemáticos. Fue un gran ascenso. Jamás contó que, cierta familia influyente quería su cabeza en bandeja de plata y lo acusará de negligencia médica, cuando, la hija de aquel hombre, no tenía salvación. Así eran las cosas. Un pronto pronóstico elevaba las probabilidades de vivir, pero había personas que no entendían y llevaron en asunto hasta las últimas. Su cédula profesional se vió manchada y ahora, estaba en un proceso de averiguación y su cédula, suspendida.
Eso no hubiera sido un problema antes, cuando tenía el dinero y el mundo a sus pies. Empero unos orbes marrones ejercieron una fuerza de gravedad tremenda y lo cautivaron.
°°°

Un colega era su doctor, en distintas ocasiones encontró a la castaña en el hospital con diversas complicaciones, aunque su espíritu resplandecía con intensidad, su cuerpo drenaba tal vitalidad abrumadora. Una enfermedad autoinmune la coaccionaba a aquella cama blanca y al ambiente abrumador.

Sus orbes hicieron contacto por primera vez en una de sus rondas. Un paciente suyo compartía habitación con ella. Los quejidos e incomodidad resplandecían en toda la habitación. Una vez terminó con su paciente, se acercó levemente y miró la tabla que colgaba a un lado de la cama para conocer su diagnóstico. Lupus. Frunció el ceño, tal vez estaba en un brote irreversible. Al mirarla se encontró con aquellos orbes marrones observándolo inquisitivamente y con tenacidad.


―Percibo en su mirada lastima.―Escupió, con cierto cansancio la chica postrada en la cama.


―No es muy alentador el diagnostico.― Él solía ser bastante directo, mejor eso a dar faltas esperanzas.


La chica se llevó la mano al corazón con una leve sonrisa, el solo movimiento le costó una gran energía.


―Si ustedes los doctores, dejarán de creer tajantemente en la ciencia y pronósticos, podrían ver la verdad de la vida.


―¿La cual es...?


―Mientras mi espíritu y alma sean fuertes y perdurable, la enfermedad pasará desapercibida. El cuerpo solo es un contenedor. Viviré el tiempo que decida.


El Hyuga arqueó la ceja, era bastante positiva. Ella lo observó con aquel brillo abrumador reflejado en sus ojos, él tuvo que desviar la mirada para mantener la compostura. Ese día una sonrisa cansada y un aspecto macilento no se apartaron de su cabeza, debía reconocer que cierta castaña se aferraba a la vida, aunque podría ser de forma inútil.


Días más tarde, de forma sutil, la noticia de su recuperación llegó a sus oídos. Una ligera sonrisa en el quirófano, los asistentes mencionaron a tan singular chica, pasó desapercibida por el cubre bocas. Una temporada después, volvió a cruzarse con aquellos orbes envueltos en vitalidad y una atracción inexplicable lo obligó a ingresar a su alcoba.


―De nuevo recaíste.― Evidenció el opalino.


―Oh, extrañaba esos orbes malva mirándome, tenía que volverlos a contemplarlos.―Una sonrisa sagaz se instaló en sus labios ante semejante implicación, sus mejillas coloradas eran indicativo de su vergüenza o quizá la fiebre la hacía delirar.


Un leve rubor fue disimulado por el médico, quien apartó sus ojos de los de la chica. Debía ser una broma. Con lentos pasó salió de la habitación, no sin antes susurrar.


―Mejórate.


La chica dudó si escuchó bien o tal vez la fiebre y el dolor en sus articulaciones la llevaban a crear situaciones en su cabeza para pasar desapercibido su malestar.


Unos meses después, se sorprendió a si mismo sin saber en qué punto comenzó a textearse con aquella paciente. Hace algún tiempo que no tenía una recaída, pero en su última estadía en el hospital, ella le ofreció su número en una tarjeta. En algún punto ella era lo primero que pensaba al despertar, la imagen que llenaba los espacios mientras se desvelaba en sus guardias y pensamiento final al recibir un dulce "Descansa, Doc" en su celular a altas horas de la noche.


Un sentimiento abrumador, cálido y agradable le recorrió la espina dorsal, cuando casualmente, ingresó a su oficina una de muchas veces y comenzó a juguetear una balanza que descansaba en el escritorio de su médico favorito, esperando que el terminara con un papeleo, y poder ingresarla como su paciente, a petición de la castaña, observó aquella mirada entre sus largas pestañas y esa sonrisa en sus labios, sin reparo y sin poder evitarlo poseyó aquellos labios rosados que meses antes le provocaron tentación, reclamándolos como suyos.


En el momento en que la decisión de vivir juntos tocó a su puerta y sus maletas ocuparon el departamento del exitoso cirujano, la negligencia invadió su hogar, el dinero y renombre se esfumaron y se vieron obligados a rentar en un modesto departamento.

 °°°


Caminó el largo trayecto del centro comercial a su departamento, la puerta se cerró a sus espaldas siendo recibido por una fuerte y cálida sonrisa desde la cama. Como era costumbre, su corazón se agitó en su pecho y se acercó depositando un leve beso en la frente de la morena. Lucía mejor que en la noche, antes de irse.

―Ese medicamente te resultó.

―Sí, me encuentro mejor, estoy a nada de ser dada de alta.―Sonrió ante su propia broma, sus ingresos no permitían una hospitalización, pero con el mejor doctor a su lado, según ella, no importaba.―Pero Neji, es demasiado costoso. ―Un gesto deprimente apagó su rostro― Lo que menos deseaba era perder mi empleo en la preparatoria, lo lamento.

Fijó su mirada en el suelo de la habitación, con la culpa llenando su pequeño cuerpo. Esa misma reacción surgió cuando, al llegar hace unos días y con lágrimas en los ojos, Tenten lo recibió con la peor noticia, la directora la había corrido. Su jefa buscó una excusa creíble para liberarla de su contrato por sus múltiples faltas por la enfermedad y sacó una carta absurda de la manga. Recorte de personal. Ante la evidente noticia, una sola palabra cruzó la cabeza de Neji Hyuga: bancarrota. Él había gastado tres de sus salarios en un medicamento de alta ganma para las recaídas de Tenten. Se habían sostenido aquella ocasión con él sueldo de la fémina y a medio mes, no contaban con ningún miserable dólar. La frustración nubló su mirada y salió, sin más, a encontrar un segundo trabajo.

El respetable, calculador y exitoso doctor ingresó a un acilo de ancianos cercano, que necesitaba personal urgente. Fue una fuerte patada, de muchas, en su orgullo.
Y ahí estaba, con una mejorada Tenten observándolo con una chispa de amor abrumador reflejada en su rostro. Eso era suficiente y lo único que el necesitaba para levantarse cada mañana, desde las cinco para ir al estúpido acilo y posteriormente a la sofocante ambulancia. Sonrió levemente mientras ponía las compras en su lugar.
Dio la vuelta con una cuchara y helado en mano, caminando hacia la castaña. Observó su mirada y un creciente brillo instalarse en sus expresivos ojos. Algo en su interior se agitó. Le entregó el helado y tomó asiento a su costado.

―Feliz aniversario―susurró levemente. Una mirada afligida se posó en sus ojos.
Tenten acarició su largo cabello intentando calmar los sentimientos negativos, soltó una sonrisa para aligerar el ambiente. Sujetó con su mano la mejilla del hombre y le dio un leve beso en los labios, mordiendo gentilmente su labio inferior.

―Esto es todo lo que necesito, es perfecto.―Refiriéndose al helado y a él.
Una curva ligera cobró vida en sus labios y pensó que aún en los momentos difíciles, ella valía toda la maldita pena.
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miércoles, 27 de noviembre de 2019

Remate Hyuuga






El decreto oficial y de obtención de nuevas riquezas ha sido aprobado en la aldea. Todos los solteros serán subastados con el objeto de adquisición monetaria para la reconstrucción de la aldea. La transacción es equivalente a un día hábil de préstamo de servicios, acciones o cualquier cuestión que el comprador necesite


—Esto es completamente estúpido— las palabras salieron de sus labios en un suspiro innecesario.

Un brazo pasó por sus hombros y lo atrajo hacia si mismo.

—No dejes que la quinta te escuche o estarás en problemas— Su sensei le susurró bastante serio. — ¿Sabes? Yo te ayudaré.

Le dedicó una sonrisa cómplice y salió del lugar como si fuese perseguido. Una tranquilidad lo invadió, posiblemente debido a la insistencia y poder de convencimiento de Gai, podría librarse de esta situación absurda. Por más buenas intenciones que se tiene con este evento, el hecho de verse él implicado lo jodía demasiado.

—Neji, no debes preocuparte, luego de que me subasten no quedarán muchas interesadas en ti- Habló su compañero y mejor amigo con una sonrisa socarrona en el rostro.

Con una pose tan ridícula la bestia menor de la hoja pasó al escenario improvisado con la mejor actitud, sonriendo tan ampliamente, mientras Shizune mencionaba sus cualidades como ninja y persona.

Neji jamás olvidaría, con gran satisfacción, el rostro derrotado que puso su amigo cuando la única mujer que alzó la mano era una señora de edad avanzada que lo buscaba para realizar tareas en su hogar. Una media sonrisa escapó de su rostro. Observó fijamente la gran cantidad de personajes enfrente del escenario con sonrisas amplias, bastante sugestivas y realmente emocionadas al ver a los diferentes ninjas subiendo al escenario.

Suspiró ansioso al no ver a su sensei nuevamente, confiaba en él aunque era más su desesperación por librarse de todo eso. Y justo cuando comprendió que posiblemente Tsunade lo mandó por un tuvo su nombre siendo llamado por el altavoz le causó un estremecimiento en su cuerpo. Frunció el ceño con tal indignidad que pensó bastante en dar media vuelta y largarse de ahí. No iba a participar en tal bajeza pero en ese punto, cierto rubio lo empujó con fuerza forzándolo a subir al maldito escenario.

Dio media vuelta fulminando a Naruto quien solo sonrió divertido. Caminó con los brazos cruzados hasta la posición donde le indicaron observando a las mujeres de la aldea cuchicheando al verlo.

Posiblemente Lee tenga razón y nadie pujaría por él.

— Ante ustedes, Neji Hyuuga, el único Jounin de su generación, hombre 18 años, complexión atlética perteneciente a uno de los clanes mas respetados de la aldea. Es de pocas palabras, por lo cual podrán ser escuchadas sin problema. Un caballero de primera y vamos, realmente apuesto.

Frunció el ceño ante esto último. Parecía que lo ofrecían como un pedazo de carne más. Cerró los ojos frustrado al escuchar iniciar su subasta. Maldecía a todos por tal humillación.

El estruendo de las voces femeninas, de la presentadora y cualquier otra cosa pasó desapercibida en ese punto. Los latidos se escuchaban en sus orejas, la siguiente subasta era aquella por la cual había ido en primera cuenta. Realmente agradecía la poca comunicación que Neji tendría con cualquier persona, eso podría facilitarle todo el proceso. Ser la única que pujará por él. Y podría no gastarse todos sus ahorros.

— Empecemos entonces...— La voz de Shizune resonó y su mano tembló ligeramente al intentar levantarla a pesar de los nervios ante eso.

¿Qué diablos pensaría el Hyuuga en ese punto? Posiblemente podría excusarse de que alguien más lo comprara, aunque nadie más pujaría y ¿podría usar esa excusa? Dejó sus ideas de lado y su mano se elevó levemente.

— ¡Aqui, 20, 000 ryou! — Una voz ajena a la suya resaltó entre la gente.

Con los ojos como platos siguió el origen de la voz encontrándose a Fuu con una sonrisa acompañada de un sonrojo. ¿Qué diablos hacia esa mujer ahí? ¡No era de Konoha! ¿Acaso había venido exclusivamente para esto?

Una segunda voz se escuchó a lo lejos.

— ¡Yuju, 25,000 ryou, aquí!— Tenten siguió la voz abriendo los ojos en totalidad al ver quien había hablado.

Neji asustado ante escuchar que simplemente alguien se hubiese animado a pujar, a pesar de su afirmación de que nadie lo haría, abrió los ojos encontrando a esa chica Fuu mirándolo con gran calidez e inmediatamente una segunda voz surgió del lado contrario. Siguió la voz, sintiendo como la vergüenza se le notaba en todo el rostro al ver a Gai con un vestido y ridículamente maquillado, levantando la mano obviando que él era la segunda persona que había pujado por él.

Esa era la ayuda que su sensei le había prometido.

Con una mueca ridícula observó todo esa desastre. Una tercera mujer habló, la recordaba del escuadrón en una misión A con otros Jounnin. Maldita sea. Todo se había descontrolado y no sabía, a ese punto que era peor.

— 35, 000 — Habló la chica Jinchūriki observando con una mueca fastidiada a las demás interesadas por el Hyuuga.

Tenten contempló todo con la boca entreabierta ¿de donde mierda habían salido esas chicas? Exceptuando al ridículamente Gai vestido, el par de chicas restante ¿estaban interesados por Neji? Subestimó por total completo toda la situación. Una tercera chica más se unió a la subasta. Una rubia con una sonrisa bastante coqueta observando al Hyuuga. Las nauseas acudieron a su cuerpo. Había subestimado totalmente el atractivo del Hyuuga, vamos, era de los ninjas más apuestos en la aldea ¿cómo pudo ser tan idiota? La ira embriagadora comenzó a invadir su pequeño cuerpo con violencia al escuchar las voces femeninas.

— 50, 000 ryou.

—65, 000.

Neji no podría estar mas fastidiado, los chicos atrás se asomaban divertidos ante semejante lucha por su compañía.

—68, 000 — bramó Gai, era su última pujada, no podría ayudar más a su alumno o terminaría quebrado.

Fuu sonrió divertida, una de las chicas apretó los labios ante su impotencia de no tener más dinero. La victoria se acercaba a ella de una forma bastante satisfactoria.

— Ofrezco 70, 000 ryou— La chica perteneciente a otra aldea se acercó levemente, con la intención de ver reclamado su premio próximamente.

El Hyuuga le había interesado desde que lo vio y cuando la noticia de su subasta, aunque sea un día, no pudo ser más perfecta. Se encaminó a Konoha sin dudar, con dinero en su fargo. Sus planes con el ninja se abrían paso en su cabeza sin poder detenerse.

—100, 000 ryou — bramó con determinación una quinta voz sobresaliendo del ruido por su intensidad.

El genio abrumado buscó a la dueña de aquella voz, que en medio de la conmoción no reconoció de inmediato. Una castaña con una sonrisa feroz observando a Fuu llenó su visión y un sentimiento tranquilizador recorrió su cuerpo.

Tenten observó a Neji con una sonrisa.

Pero aquella oferta no hizo más que emocionar a la portadora de un Bijuu que ofreció aún mas fuerte que la castaña y una lucha de quien pujaba más se desató con miradas intensas y ceños fruncidos.

Neji tenia un tic en el ojo al observar a las dos féminas, mientras escuchaba las risas de sus amigos a la espalda.

—Puedes irte al infierno— susurró la castaña para si misma y sin mas preámbulos— 250, 000 ryou— gritó hacia Shizune apretando la mandíbula.

— ¿Así lo quieres? 500, 000 ryou— duplicando la oferta de la kunoichi de la hoja. Unas risas y exclamaciones procedentes de las chicas presentes se escuchó a la parte. —Es mi oferta final.

Shizune se mantuvo callada observando a las chicas un poco nerviosa por su feroz comportamiento y ante el silencio de la castaña supo que de alguna forma había marcado el final de esa reñida subasta. Tenía aún más ninjas que subastar y parecía que el día no alcanzaría.

—Bueno, 500, a la una, a las dos…

Neji suspiró desde su lugar, eso realmente había sido vergonzoso algo que el detestaba. Realmente preferiría que nadie haya pujado, pero de haber ganado prefería por mucho a su compañera de equipo.

— 750, 000 ryou— gritó con más fuerza de la necesaria la castaña silenciando a todos.

Observó a Fuu apretando la mandíbula y una sensación satisfactoria llenó su cuerpo.

—¡Vendido a Tenten!

Risas y celebraciones se escucharon cuando Tenten subió al escenario con una resplandeciente sonrisa y reclamó su premio jalándolo lejos de toda la gente una vez que haya dado una gran parte de sus ahorros. Ahora no se preocuparía por eso.

—Tenten, deja de jalarme.

Ella lo soltó divertida dedicándole una sonrisa y sin más abrazando uno de sus brazos masculinos generando un quejido en el genio.

—Detente Neji, te he comprado por un día entero, tienes que hacer lo que diga. Mañana no quiero ese comportamiento mezquino tuyo que acostumbras cuando algo te desagrada.

Y con una sola mueca en los labios se mantuvo callado, satisfaciendo a la castaña.





***​



Neji dio unos pequeños golpes a la puerta, que no pudo terminar al abrirse la puerta con demasiada fuerza encontrando a Tenten aún en pijama. Entró sin dirigirle alguna palabra y con la expresión más sería que Tenten había visto.

—Neji — Se acercó invadiendo su espacio personal y presionando la arruga en la frente masculina borrandola por la presión. — Deberías estar agradecido por salvarte de una humillación aún peor con Gai o con Fuu aunque posiblemente querías que ella te comprara ¿no? — Un tono bastante diferente al acostumbrado destiló de su compañera.

La miró fijamente mientras ella hacia una singular mueca, que fue borrada en un segundo y sonrió apuntando la cocina.

—Quiero que hagas el desayuno, Neji.

El abrió los ojos anonadado ante tal petición. Que a pesar de que la tranquilidad invadió su cuerpo cuando la fémina ganó, pensaba que ella se enfocaría meramente en salir a algún lado o simplemente entrenar, a lo cual él le dejaría ganar. Aunque en esta posición no sabía como sentirse por que la petición no era del todo mala. Si ella se enfocaría en aligerar su día con tareas sencillas, no sería humillante para él. Aunque hacer ese tipo de cosas tampoco lo entusiasmaba por completo.

Se quejó por lo bajo para si mismo adentrándose a la cocina.

—¡Espera! Es bueno que trajeras una ropa diferente a la acostumbrada— Observó sus pans cómodos negros que solo un par de ocasiones había visto y que prefería en demasía que su ropa tradicional. Le tiró una prenda la cual atrapó en el aire —Cámbiate antes de cocinar.

La fémina lo veía con tal tranquilidad y hasta su tono de voz podría ser animado, que no podía excusarse por su mal trato. Y justo cuando iba a irse a algún sitio a cambiarse Tenten lo detuvo.

—Vamos Neji, cámbiate acá, solo es la playera ¿no?

A regañadientes procedió a quitarse la que traía dejando al descubierto su torso con notable vergüenza ya que sentía la mirada penetrante de la chica encima. Se acomodó adecuadamente la musculosa negra sin mangas que le había dado y frunció el ceño preguntándose que hacia Tenten con algo como eso.

La kunoichi observó desvergonzadamente el torso masculino con cicatrices y ese abdomen endemoniadamente marcado. Maldita mierda. Tuvo que reprimir un suspiro que moría por salir de sus labios. Una vez que observó al genio con esa musculatura que se adhería a su piel de una forma bastante ardiente, se acercó pasando por su cuello una cuerda y posteriormente ajustando algo en su torso. Un mandil para cocinar. La vergüenza estallaba en su rostro ante la mirada evaluativa de la castaña que tuvo que voltearse para reprimir una risa escandalosa.

Sabía que Neji no solía meterse a la cocina en la mansión Hyuga con bastante regularidad pero un desayuno sencillo de hot cakes y unos huevos revueltos que salieron ligeramente dorados pero que se comió gustosa en compañía de Neji junto a esa remera que la distraía bastante.

—Vamos de compras Neji. Quiero algunas cosas nuevas.

Sin poder chistar en lo absoluto salieron del departamento a las diferentes tiendas improvisadas en una zona de la aldea mientras seguía la construcción. En ese punto las cosas se pusieron un poco extrañas que ni el genio Hyuuga pudo interpretar del todo. La fémina entrelazando levemente sus dedos con los de él en algunas ocasiones, acción a la cual él no se opuso y hasta el contacto le pareció agradable. Un poco perplejo de él mismo buscar el contacto femenino en una ocasión siendo descubierto.

Tenten pidiéndole que le comprara algunos dangos salados, sus favoritos y sentados bajo un árbol le pidió que se lo diera en la boca. Cosa que de alguna forma supo que avergonzó a ambos. Luego de algunas tiendas más le pidió que la invitará a comer a algún sitio.

Neji conociéndola como solo él lo hacia, la llevó a la barbacoa, uno de sus sitios favoritos donde estuvieron gran parte de la tarde en una charla amena, risas bajas y miradas bastante intensas.

Regresando a la casa Neji estaba bastante confundido. Su mal humor era evidente al inicio del día y en algún punto este desapareció, disfrutando plenamente su tarde con la kunoichi haciéndola placentera.

—Estoy bastante cansada — Miró al genio con malicia— Cargarme Neji — ordenó haciendo un ligero puchero.

Él frunció el ceño— Ya estamos cerca…

—No te he preguntado nada, te lo he pedido.

Con una mueca y posicionando bien las bolsas de las compras hechas que ya estaba cargando entre sus brazos a la fémina con suma vergüenza al ser observados por algunas personas que caminaban por ahí cuchicheando y riendo ante tan acto vergonzoso. Aunque ciertamente él veía muchísimas cosas de esa forma, cualquier cosa que el no hacia normalmente y sobre todo llamar la atención. Una sonrisa juguetona en la castaña sin quitarle los ojos chocolates de su rostro solo ocasionaron que su nerviosismo creciera en demasía. Se cruzó a algunos de su clan que lo observaron realmente confundidos.

Suspiró agradecido al llegar a su destino soltándola y desviando el rostro unos segundos mientras se recuperaba. Dejando las cosas de lado para sentarse luego de las horas pesadas de compra. Jamás consideró a Tenten del tipo de chica que tardaba tanto para adquirir un producto aunque ciertamente estas fueron armas.

Ella salió del baño con una ropa más cómoda, unos sencillos shorts negros y una blusa de tirantes rosada pidiéndole un masaje en los hombros que estaban matándola. Se sentó dándole la espalda y esperando el contacto masculino.

—Tenten...— intentó protestar.

—Neji, empieza de una vez.

Dejó salir un quejido de sus labios mientras colocaba las manos en los hombros femeninos y comenzaba a intentar reducir la tensión en la zona, acción que jamás había hecho en ninguna persona más que en algunas partes propias de su cuerpo. La calidez del cuerpo contrario lo desconcertó y más al escuchar los sonidos de la chica provenientes de su boca al disfrutar el gesto. Hundió aún mas sus dedos en sus hombros causando un gemido de dolor y de satisfacción por su precisión en los puntos en los cuales tocar, sintiendo los músculos mas suaves aunque siguiendo con su tarea al sentirse realmente estimulante escuchar los sonidos femeninos siendo arrebatados de sus labios.

La piel contrario comenzó a quemarle por completo, causando que el calor invadiera su cuerpo generando ansiedad y justo en ese punto una reacción física involuntaria se abrió paso, pasmandolo en su sitio deteniendo sus manos y movimientos. Sintió la erección apretando sus pantalones y apretó con fuerza los labios ¿cómo diablos había llegado a ese punto? Y antes de poder meditar sobre el asunto la castaña se levantó con una sonrisa.

— Eso ha sido realmente bueno, debería pedírtelo más a menudo.

Nunca más, pensó el Hyuuga con cierta suplica.

—Ahora ¿podrías acariciar mi cabello? — Sentándose a su lado en el sillón, a lo cual el Hyuuga cubrió su aún existente protuberancia con las manos con discreción.

La miró detenidamente preguntándose por tal extraña petición aunque a fin de cuentas y sin opción aparente aceptó observando a la castaña liberar por primera vez en años su particular peinado dejando a la vista su largo cabello. Neji comenzó a recorrer con sus dedos la cabellera con suma delicadeza de no jalar absolutamente algún cabello. Y las caricias fueron frecuentes hasta que vio como los parpados femeninos se cerraban mientras ella se apoyaba en su hombro con bastante familiaridad, considerando que jamás habían estando a esa distancia.

Se detuvo segundos después que los parpados no volvieron a abrirse y una calidez inexplicable de verla apoyada en él con total tranquilidad lo llenó. ¿Debería irse? El día aún no acababa aunque Tenten yacía durmiendo.

Solo un momento más, pensó intentan justificar su negativa a irse.

Súbitamente la chica abrió los ojos de repente observando todo a su alrededor y ciertos ojos malva observándola de forma penetrante. Se incorporó abrumada y sonrojada por la cercanía y sonrió un tanto avergonzada.

—Se que ya es tarde, pero tengo un último pedido y podrás ser libre de irte.

Neji asintió ante la afirmación, sintió como lo guiaba a su habitación, que cabía destacar que jamás había entrado lo cual le generaba demasiado nerviosismo. Se removió incomodo una vez que tomó asiento en la cama y observó los grandes ojos avellanas mirándolo con color en las mejillas. Y eso abrió una idea en su cabeza.

—Tenten no puedes pedirme eso…

La castaña lo miró confundida, observándose detenidamente ambos y sintiendo el color subiendo a sus rostros.

—No, no, no mal pienses. Solamente quiero que cierres los ojos y que no hables. Es todo.

Frunció el ceño confundido ante tal petición, pero ante algo bastante sencillo accedió a hacerlo, a fin de cuentas era lo ultimo y podría librarse de eso.

Tenten suspiró levemente al tener a Neji enfrente suyo sin esa mirada inquisitiva siguiendo sus pasos, así que se decidió a observarlo sin medición. Acariciando levemente su cabello que siempre le había causado gran curiosidad sorprendiéndose por su suavidad. Tal vez debió pedirle que la dejara peinarlo, era tarde para eso. Se acercó sintiendo su aroma característico, tan masculino y que en ocasiones la distraía en demasía. Sintió su aliento chocar con el cuello masculino y la ansiedad cobró vida en su organismo. Viera desde la perspectiva que quisieran, aquella salida no pudo ser otra cosa más que una cita, cosa que desde el inicio ella había pensado, solo que darle ese nombre al Hyuuga hubiese alterado las cosas tensándolas. Y es lo que menos quería.

Ellos coincidían tanto, encajando a la perfección a pesar de las personalidades distintas solo que jamás vio algún indicio en el hombre y eso acrecentaba su inseguridad. Así que la subasta había sido perfecta en es punto.

Se colocó enfrente suyo observando cada facción en su rostro impasible y sin poder contenerse recorrió con su dedo, en una suave caricia, sus mejillas, parpados y nariz respingada, cosas que de una forma normal jamás podía hacer y sabía que si él la estuviera viendo su maldito nerviosismo no la dejaría hacerlo. Contempló fijamente sus labios finos que se encontraban en una simple linea. Y si los tocaba. Eso no sería suficiente y ella lo sabía sin dudar.

No le bastaba tocarlos.

Siendo presa de sus impulsos acortó la distancia hacia el rostro masculino, cada vez un poco más sintiendo un corazón intentando salirse de su lugar. Un suave y delicado roce fue suficiente.

Los orbes malva se abrieron encontrando a Tenten a una distancia inexistente, sintiendo el roce de los labios con los suyos.

La fémina retrocedió trastornada con la mano cubriendo su boca y el genio pudo apreciar como el color carmesí cobraba vida en todo su rostro sin reparo. Escuchó sus propios latidos en sus oídos fuertes y claros a la par que su rostro adquiría color.

Ella lo había besado.

¿Acaso eso era lo que había querido desde el inicio? Tragó saliva intentando pasar el nudo en su garganta que le impedía articular palabra alguna. No le había desagradado en lo absoluto, por lo contrario, el había querido más.

El huracán de emociones desarrollándose en su interior le impedían pensar con claridad y más ante el ambiente incomodo que se cernía entre ambos.

Sin articular alguna palabra, el masculino se levantó dirigiéndose, sin mirarla, hacia la salida de la vivienda. Solo podía escuchar la marcha desenfrenada de su órgano cardíaco. Sostuvo la manija, deteniéndose antes de girarla y volviendo en sus pasos.

Entró en el cuarto observando a la castaña en su mismo sitio, sus miradas se cruzaron unos segundos.

—Continuemos con esto mañana.

Y sin más dio media vuelta ante la afirmación de una castaña muda, saliendo del departamento.

Debía controlar el caos en su interior esa noche y así mañana podría volver más.
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martes, 26 de noviembre de 2019

El tiempo que sea necesario [Gym para escritores]





Me detuve con gran premura en los límites de la ciudad con la ansiedad destilando de mi cuerpo débil que era tan pálido como el marfil. Las respiraciones entrecortadas brotando de mis labios agrietados, los ojos saliendose de las propias órbitas, observé mis manos temblar sin algún indicio de sutileza. Podía sentirlo, justo ahora, en todo maldito momento, desde hace más de un par de meses, aunque el cansancio y el desgaste de mi cuerpo podrían indicar que sucedía hace años, esa tortura que estaba consumiéndome,


Gotas cristalinas acariciando mi piel al caer mezclándose entre mi cabellera, mientras esperaba con la atención en un punto inexistente a sentir aquello que tanto anhelaba, lo cual desde hace un tiempo suplicaba con  lágrimas en los ojos. Permanecí en ese sitio sin mover algún musculo durante lo que parecieron horas o posiblemente algunos minutos, ya en esa situación el tiempo era tan relativo, mis músculos rígidos por el agua fría que se filtraba por mi ropa empapada y justo en ese momento sucedió. La soledad aplastante y el sonido de las gotas cayendo en mi cuerpo.

Una risa histérica brotó de mis labios ante tan sensación como ninguna otra, y cuando mis músculos reaccionaron de la tensión, mis pies se movieron dando la vuelta para perderme entre la lluvia que acariciaba mi piel como pequeñas caricias y haciendo un eco sordo y realmente satisfactorio, cuando todo parecía estar tranquilo, giré sobre mis pies, mis ojos encontraron una figura que provocaron que  el alma escapara de mi cuerpo y un escalofrío doloroso recorrió mis extremidades.

Ahí estaba, como siempre, como hace unos segundos y como hace tanto tiempo, observándome con esa expresión de ira contenida, terror marcado y una gran perturbación, presente en mi día desde el día en que la maté.

Realmente no me arrepentía de haberla apuñalado una y otra vez hasta que mis músculos se contrajeron por el cansancio, ni aún ahora al visualizar aquel liquido escarlata manchando mis manos, eso realmente desatado una corriente excitante a mi organismo, sin embargo, a este punto, de haber sabido lo que vendría...

Aquel día había despertado con una felicidad embriagando cada partícula de mi cuerpo, podía escuchar las aves cantando desde la ventana y el sol filtrándose entre las cortinas. Hasta el café tenía un mejor sabor. Aquel día pasó especialmente rápido y antes de poder darse cuenta el cielo se había oscurecido con violencia, con nubes oscuras cubriendo cualquier estrella que quisiera resplandecer. Cerré los ojos esperando conciliar el sueño, aunque la ansiedad gustosa de su acción del día pasado me lo impedían. Y justo en ese momento entreabrí los ojos a la par que un rayo surcaba el cielo resplandeciendo todo por un segundo y dando pie a  ver con total claridad.

Ahí de pie junto a la cama, estaba ella observándome con las cuencas vacías, la ropa impregnada de escarlata y el olor a oxido inundando todo el cuerpo, la mandíbula entreabierta, rota. Un gritó escapó de mis labios mientras toda la sangre escapaba de mi cuerpo, sintiendo un frío de muerte en la habitación, en las sabanas de la cama ¡en mi cuerpo!, cerré los ojos con gran premura. En ese momento me percaté que ningún sonido salia de mi garganta y cuando me detuve, esta se encontraba por completo seca. Con una nube de confusión en mi cabeza y pensando que mi mente me jugaba una mala jugada, abrió los ojos encontrándola con la cabeza inclinada a un lado y una sonrisa amplia, salpicada en sangre y oscura surcando sus labios. En ese momento una gran arcada se originó en la boca de mi estomago y vomité con violencia, sintiendo la acidez quemando mi ya dañada garganta. Me levanté con las piernas temblorosas, el miedo congelando mis músculos y ese estremecimiento que no me dejaba en paz. Mis piernas perdieron fuerza una vez que estuve de pie y caí al suelo sobre mi trasero. Mis labios resecos y la boca sin una gota de saliva, levanté la mirada, observando como se acercaba a mi ubicación. Retrocedí aún en el suelo, con las lagrimas picando mis ojos, deslizándose por mis mejillas y sintiendo la heladez haciendo peso en mi, intentando petrificarme.

Retrocedí hasta que mi cuerpo chocó con la pared, mi corazón en una carrera desenfrenada que dolía a cada latido, el sonido llegando hasta mis orejas, aquel bombeo de sangre parecía que pararía en cualquier momento, realmente lo hubiera preferido y más cuando ella se acercó hacia mi extendiendo su mano. Y mi corazón se detuvo, hundiéndome en una oscuridad asfixiante.


Las horas transcurrieron cuando la luz del sol, entró por la ventana, los rayos de luz acariciando mi rostro, haciéndome despertar. Sobresaltado me incorporé sintiendo mis músculos entumecidos y la fatiga llenando mi cuerpo. Alarmando miré a mi alrededor en busca de la última imagen antes de desmayarme y una vez que me cercioré de que su presencia no estaba ahí, dejé salir el aire que había estado conteniendo.

Había sido un juego de mi cabeza, una maldita broma, debía dejar de tomar energéticos, eso me alteraba de sobre manera. O eso había pensado.

Hasta que llegó la noche y su presencia súbita provocó que la taza de café en mis manos ascendiera unos metros en el aire hasta estrellarse en el piso con fuerza. Las manos temblando y mi corazón en esa carrera descarriada, los quejidos saliendo de mis labios junto con el miedo brotando en forma de sudor empapando mi camisa. Intenté retroceder chocando con la pared próxima y en un solo parpadeo ella acortó la distancia entre nosotros y llevó su mano a mi rostro. Grité cual cobarde, como perro lastimado y sollocé con miseria, ella atinó a sonreír con gran amplitud.

Y en ese punto, cada noche se aparecía frente a mi, a pesar de que sabía que vendría su presencia originaba en cada ocasión el sudor aperlando mi rostro y mis manos temblar sin control, una maldita sensación de terror en cada partícula de mi cuerpo. Cada noche, antes de que el sol de ocultaba, intentaba rezar en vano, suplicando a cualquier maldito Dios que escuchara mi miseria y se apiadara de un maldito desgraciado. Jamás fui escuchado, por mis pecados. Y lo supe.

Al mirarla con los ojos dilatados y la piel grisasea, putrefacta, los labios inexistentes y la boca por completo negra, en cada una de sus facciones se apreciaba. Ella buscaba venganza.

La espera inaguantable al que el sol se escondiera destrozó mi sistema, no podía comer. Intentaba dormir en el día, sin éxito al cerrar los ojos y visualizarla de frente a mi, no podía descansar, ni comer o devolvería todo al instante siguiente, hasta el propio liquido, aunque la misma comida no entraba a mi organismo, parecía que mi estomago se había cerrado por completo.

Desesperado al sentir mi cuerpo sin fuerzas de poder moverse, mis mejillas hundidas y mis ojos saltones, llamé a un exorcista al cual le pagué lo que me quedaba del dinero que me dieron al liquidarme de mi trabajo. El tipo dijo muchas palabras, profirió muchos hechizos, lanzando agua bendita y mucha mierda más a la casa. Todo eso resultó en pura basura, confiado de haber terminado ese calvario me recosté en la cama, como hace semanas no había logrado hacer y dispuesto a cerrar mis ojos, la sentí a mi lado. Mis dientes castañetearon y me levanté de un salto cual conejo, mientras las lagrimas descendían de mi rostro embriagado en impotencia.

Le supliqué que me dejará, que se alejará, la maldije y la insulté tanto como pude, lanzandole cual objeto alcanzara mi mano inútilmente ya que todos la atravesaban estrellándose en la pared, haciéndose añicos, pero aquella expresión desesperada en su rostro y sonriendo con delicia ante mi suplicio, jamás desapareció de su rostro.

Y así fue una y otra vez, apareciendo cual persiste plaga, con premura, sin fallar en ningún día. Hasta que en una ocasión, luego de algunos meses, su presencia comenzó a menguar y no la sentí durante una semana. Semana que me supo a una maldita gloria, una semana donde pude dormir apenas, con miedo a que apareciera y despertando por las espeluznantes pesadillas en mi interior. Pero a fin de cuentas, pude recuperar algo de fuerza e introducir un poco de alimento a mi organismo, el suficiente para que mi orina dejará de ser marrón. El suficiente para que el persistente pensamiento de querer morir, dejar de luchar o terminar con mi vida me abandonará y una leve esperanza brotará en mi interior, un destello de ganas de vivir.

Ese había sido su carnada y yo la había mordido. En el octavo día apareció nuevamente, con una sonrisa más amplia de lo normal, con las mejillas cortadas. Y en ese punto lo entendí, ella quería darme ese apice de esperanza para arrebatármelo de nuevo, tal parásito. Mis labios temblaron, cerré los ojos mientras repetía una y otra vez la misma palabra.

No, no, no.

Eso no podía ser posible. Y ese mismo suceso se repitió un par de veces más en lo restante del año, hasta entrado el invierno. Esa noche tras cubrir mi rostro con mis manos esqueléticas ante el suplicio, un deje de valentía, que ignoraba que aún existiera, me plasmó un solo pensamiento en mi cabeza. No soportaría esa mierda, ya no más.

Corriendo tanto como mi cuerpo me lo permitió, salí de aquel maldito departamento, escapando de todo, de ella, de la miseria mientras el frió viento congelaba mis músculos atrofiados, hasta llegar al puente límite de la ciudad.

Lagrimas de desesperación brotaron de mis labios y un quejido acompañado de mi respiración rápida, el cuerpo perdiendo fuerza vital, mi corazón en una marcha desenfrenada y dolorosa, cansado de latir tanto tiempo. Con el temor nublando cada uno de mis pensamientos, cansado de la agonía en la cual se había convertido mi vida y el sentimiento embriagante de mandar todo al diablo, subí al barandal del puente, dispuesto a lanzarme y acabar con toda esa mierda.

No soportaba más todo esto.

El sudor escurriéndose y mezclándose con el agua de lluvia, mis musculo paralizados, pero me forcé a moverme. Con una sola mirada la observé a mi lado con una sonrisa tétrica en sus labios y sus ojos penetrantes sin alejarlo de mi acción, con gran satisfacción. Abrí los ojos anonadado de comprender la situación.

Siempre había sido su intención, llevarme al límite, jugando conmigo de esa forma hasta orillarme a acabar mi vida donde ella tendría acceso completo, siguiendo cada uno de mis pasos, quitándome el sueño y generando esa ansiedad aplastante, haciéndome sucumbir.

Con la respiración agitada lo decidí, no podría dejarla hacerme esto y a punto de bajarme, huyendo de una muerte condenada al sufrimiento, decidí aferrarme a una vida miserable, con ella a la espera de cumplir aquello que la mantenía ahí. Aunque realmente morir o vivir ahora era lo mismo, una completa mierda, y ella lo sabía, ella se había encargado de llevarme el infierno hasta mi, pero ella se mantendría ahí, hasta que el día llegase y pudiese lograrlo.

Reclamarme y esperaría el tiempo que sea necesario.




¡Hola queridos!

Aquí sigo con la actividad de Gym para escritores y esta vez con la semana una que se basa en esperar algo bajo la lluvia y salió esto tan diferente a lo que acostumbro a escribir. La actividad fue iniciada con el blog soñandounodetussueños muchas gracias por tan buena actividad.

Espero que les guste el escrito y me puedan dejar los comentarios <3












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lunes, 25 de noviembre de 2019

El regalo de Loki [Nia Area]




Título: El regalo de Loki
Autor: Nia Area
Páginas: 15
Estatus: Terminado
Género: Humor

Sinopsis: Un extraño constructor se presenta a las puertas del Asgard ofreciéndose a levantar un muro a cambio de un precio desorbitado. Al principio los dioses no quieren aceptar, pero Loki les convence de intentar engañar al constructor porque, ¿a quién no le gusta conseguir cosas gratis?


Reseña [Spoilers incluidos]

Esta historia me ha ofrecido una grata sorpresa de diferentes formas que al leer la obra y al no conocer este mito, no sabia que esperar de todo esto, pero no ha sido nada desalentador.

La historia tiene bastante fluidez en la narración lo cual brinda una rápida y grata lectura, y que facilita terminar la historia en un simple rato, un relato para pasar el tiempo de una forma muy agradable,

Al leer te van presentando a los personajes que protagonizan este mito, aunque ciertamente la mas destacable es Freya al ser a ella quien esten pidiendo como recompensa, ademas del sol y la Luna, por el constructor y a la cual no se le había dado un protagonismo algún en otro mito y que la autora te muestra una personalidad bastante fuerte y explosiva al verse perjudicada en este intercambio, eso es bastante bueno y un punto muy positivo de la escritora.

Aunque no se puede evitar obviar que el protagonismo se lo lleva Loki al ser el causante de que las cosas se agraven tanto. Es algo extrañable que en vez de buscar perjudicar a los Dioses los aconseje de una forma conveniente para ellos, y para que solo el constructor salga perdiendo. La coherencia en su jugarreta de darle una fecha imposible de cumplir al constructor para aligerar el trabajo cuando los mismos Dioses deban construir, es tal que todos aceptan  bastante positivos.

Pero el mismo destino se las cobra con Loki al descubrir, a pesar de quererse salirse de todo eso limpiando su culpa diciendo que el únicamente sugirió, que debía hacer algo para detener todo ese caos si quería seguir viviendo, que la finalización del mito donde los Dioses salen librados de tal engaño del constructor que era un gigante, se vuelve por completo cómica e hiralante al descubrir que el plan de Loki por distraer al constructor, atrayendo a su caballo lejos, da un giro de 180 grados al ser atrapado por el corcel y dando pie a una progenie como ningún otra, Sleipnir.

Ya cuando llega el climax y se acerca el final quisieras seguir leyendo por la forma tan agradable en que maneja mostrando como Loki tan mal parado por esa situación y como es tomada por todos los presentes. 

Realmente esta obra es vayan y léanla que es bastante seguro que no se arrepentirán.


Pueden adquirirla aqui: Lektu


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domingo, 24 de noviembre de 2019

Inquebrantable





Sus orbes se fijaron por enésima vez en el gran reloj que atusaba el blanco muro del comedor de empleados del hospital de Tokyo. Suspiró al descubrir que el tiempo se burlaba de su ansiedad al solo haber transcurrido cinco minutos. Una hora exactamente para poder salir de ese lugar.

El ruido de fondo era leve, algunos médicos dormían en los sillones reclinables del cuarto y otros devoraban su primer alimento en aproximadamente diez hora de su larga jornada, algo habitual en ese sitio. Para conseguir una plaza o puesto de doctor tenías que empezar desde abajo, es decir desde paramédico, sin contactos ni preferencias, tenías que luchar por obtener un puesto, algo que Neji Hyuga sabía que obtendría sin titubear, podría palpar en cuestión de nada su ascenso.

Cuando acabó su almuerzo con cierto pesar, sin pensarlo, sus ojos buscaron nuevamente las manecillas. Solo faltaban cinco minutos. Una sonrisa interna brotó. Un pequeño ruido en su cintura lo apartó de sus pensamientos y una sola idea lo cegó. Maldita sea. Tenía trabajo, sus compañeros que se encontraban en la habitación se levantaron encaminándose rápidamente a la ambulancia.

―Neji, vamos―Un castaño con pequeñas marcas rojas en las mejillas lo miró en su asiento sin intención de levantarse.―Es algo grande.

El opalino se levantó uniéndose a un colega hasta abordar la ambulancia y encaminarse al sitio del accidente automovilístico. Extrajo el celular de su bolsillo trasero enviando un conciso mensaje.

Hubo un contratiempo, te veo en casa”

Espero unos minutos la respuesta que jamás se demoraba en llegar y frunció el ceño cuando las palomas de confirmación azules no aparecieron. El vehículo se abría paso en el tránsito de la ciudad haciendo sonar la sirena y avisando a los conductores a moverse del carril derecho.

Confundido decidió timbrarle, esperando que atendiera o que le colgara en señal de que le contestaría. Entró en buzón. El camión se detuvo, el conductor con orbes onix descendió acompañado de su ruidoso e impertinente amigo, su compañero que iba en la zona trasera con el descendió y finalmente el Hyuuga bajó encontrándose con gente rodeando la escena del accidente y algunos policías reteniendo a la gente.

Un borracho en el volante provocó la colisión con otro vehículo y un par de peatones se vieron involucrados, junto con el propio conductor alcolizado. Los paramédicos se dispersaron intentando abarcar a todos los implicados centrándose en los conductores y el Inuzuka en los peatones. Él se acercó al con el castaño, frente a los vehículos, con maletín en mano. Visualizó a dos personas en el suelo, uno ya era atendido y por el rostro de Kiba estaba grave. El hombre al volante desvariaba y era auxiliado con Naruto con sus heridas leves, ya que la peor parte no se la había llevado ese hombre. Decidió ir con la otra persona, su rostro perfilado comenzó a tomar forma, su cabello castaño estaba esparcido en el asfalto como si estuviera en un profundo sueño, al estar a unos pasos una opresión sumamente dolorosa en el pecho lo detuvo súbitamente y abrió ligeramente los labios sin poder pronunciar aquella palabra que llenaba por completo su cabeza, su voz se rehusó a salir. Sus piernas franquearon y unas increíbles ganas de vomitar nublaron su excelente vista.

El mar de ruido a su alrededor causó estragos en su cabeza, su corazón cabalgaba dolorosamente y un solo pensamiento se centró en su cabeza.

Muévete, muévete, muévete.

Sus piernas reaccionaron a la orden omnipotente que su cabeza gritaba y sin vacilar se arrodilló ante la chica que yacía en el suelo encima de un charco de sangre que iba en aumento. Sus manos recorrieron su cuerpo en un intento de determinar sus acciones, localizando sus heridas y descubrir el origen del sangrado. Abdomen, lado derecho. Sus manos ingresaron al botiquín intentando encontrar algo que sirviera para frenar la hemorragia, su mente estaba en blanco sin poder maquinar la gran cantidad de información que poseía en un caso como en presente. El nudo en la garganta se intensificaba en demasía.

―¿Qué haces Neji?―. Kiba lo observó desde arriba viendo al Hyuuga titubear por primera vez en su oficio y sus ojos se encontraban nublados reflejando una fracción de suplicio, el entendimiento llegó al Inuzuka.―Maldición ¡Naruto necesitamos una camilla!

Naruto dejó a manos de otro paramedico al hombre prepotente ya que otra ambulancia había arribado a la escena, de un hospital diferente.

El Hyuuga presionaba con fuerza la herida preocupante y cuando decidió cambiar el vendaje que servía como sus orbes contemplaron con intensidad sus manos llenas de sangre que temblaban. Apretó fuertemente los dientes y sus oídos que en algún punto se había privado, permitieron el paso de sonido nuevamente. Se levantó cuando el rubio trajo la camilla, sin dejar de presionar con fuerza y mantenerse sereno mientras el cuerpo femenino era movido por sus dos compañeros con bastante cuidado.

―Naruto, ahora― habló con gran frustación el Inuzuka mientras levantaba la camilla con ayuda del rubio a la par y Neji retenía el sangrado, imposibilitado de poder hacer otra cosa, cuestión que lo frustraba de una manera impensable.

Una vez ingresado a la paciente en la parte trasera, Neji entrando junto a ella y su lado Kiba, Naruto, una vez cerrado las puertas, puso en marcha el vehiculo sin palabra alguna a gran velocidad y activando la sirena para abrirse paso entre el trafico. Sus acciones sincronizabas valian de los años trabajando juntos y la tensión junto con la presión aplastante era meramente por tratarse de Tenten, una de sus conocidas y queridas amigas, cosa que cualquier medico o persona trabajadora del sector salud temía en demasía, atender a alguien cercano. Kiba quien conectó algunos cables al cuerpo femenino monitoreando sus signos vitales y viendo otras posibles heridas que no eran graves. Observó de reojo al poseedor de los ojos aperlados. No había articulado palabra alguna, acciones desesperadas y sus manos temblando con ligereza sin apartar la mirada de la paciente, su interior debía estar a punto de explotar.

El bolsillo izquierdo de Neji adquirió un peso abrumador, aún más grande que su cuerpo mismo, cuando sus pensamientos, por un instante, se centraron en la pequeña caja que descansaba en sus pantalones y que sus planes indicaban que sería entregada en la cena que había sido calendarizada desde hace un mes.

―Maldición, Neji, no tiene pulso―Su atención regresó al momento y un sentimiento amargo e insoportable llenó cada partícula de su cuerpo.

Kiba buscó entre las herramientas medicas encontrando el desfibrilador y realizando el protocolo juntó los electrodos al tórax de la castaña una vez cargado. El cuerpo dio un leve salto y ambos ojos fijaron su mirada en el monitor de signos vitales. La recta línea era visualizada. Las ganas de vomitar se intensificaron en el cuerpo Hyuuga y miró mientras su compañero cargaba nuevamente el desfibrilador. Nuevamente tocó el tórax de Tenten quien se elevó levemente.

Kiba observó al Hyuuga, desde que ingresó como paramédico una sola palabra describió al hombre: inquebrantable. Ahora, en ese momento, cuando su novia estaba en la camilla siendo revivida, su rostro contorsionado las gotas de sudor recorriendo su frente y sus orbes transmitiendo un calvario desmesurado que dolía con solo verlo, solamente pudo pensar en una cosa: vulnerable. Se aferraba a ese momento y al hecho de no permitirle a esa mujer abandonar su malherido cuerpo.

La ambulancia frenó súbitamente, habían llegado al hospital, los doctores se apresuraron a la entrada. El Hyuuga observó la pantalla ante otra descarga del desfibrilador y su corazón propinó un doloroso latido que lo abrumó y nubló su mirada que se centraba con intensidad en las líneas que determinaron su razón de existir.



¡Hola queridos!

En esta ocasión les dejo una historia de mi pareja favorita de todo el anime y del cual me declaro muy MUY fanatica, y de la cual verán con recurrencia en este blog, que realmente espero les guste y disfruten tanto en leerlos como yo al escribirlos <3

El Nejiten es una forma de vida y si realmente no eres seguidor, si tienes una visión abierta, podrías engancharte con mis escritos, que eso espero.

Espero sus opiniones y comentarios <3 


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viernes, 22 de noviembre de 2019

Regresaré a tu lado, a pesar de todo [Gym de escritores]


 



 Los pasos en la escalera sordos y certeros de aquel rústico edificio de más de diez pisos. Apretó los labios cansada, evitando que el suspiro que se encontraba aprisionado en su garganta brotará, como cada día que subía las escaleras.



Por qué odiaba que aún luego de seis meses el maldito elevador siguiera averiado aún cuando los reportes le habían llegado al dueño y es que realmente no le importaba subir, aunque ese día era diferente. Era una completa mierda. La habían despedido de su empleo, al rechazar de forma tangente las insinuaciones de su jefe vulgar y rabo verde. Ella jamás conseguiría un ascenso de esa forma y rompiendo con todas las creencias que tenía. A fin de cuentas estaba en una relación estable y ella era ferviente a la fidelidad a sus propios sentimientos, respeto por la otra persona además de el amor intenso que él le evocaba. Por qué él era diferente al resto, un escritor amateur que la miraba con tal intensidad que le arrancaba el aliento, esa sonrisa torcida que solo le era de ella.



Lo había conocido por coincidencia y una sola mirada fue más que suficiente. Aquellos orbes ámbar la habían atrapado, aquel hombre había sobrepasado sus parámetros. Un tabique nasal perfecto que jugaba armoniosamente con sus mejillas pronunciadas y esos labios carnosos. Todo esto aunado a su carismática personalidad y espontaneidad, además de ser realmente intenso la llevo a confirmar, sin ninguna duda, que estaba completamente enamorada.



¿Cómo no iba a estarlo? Cuando él la miraba de esa forma solo a ella, le dedicaba esa sonrisa arrebatadoramente cautivadora solo a ella.



Rebuscó entre sus bolsas con gran parsimonia encontrando la llave e introduciéndola en la puerta de entrada. Aunque se quedó estática en su lugar al escuchar un sonido brotar de su departamento. Un vacío formándose y un fuerte golpe en la boca del estómago que le privó de aire durante unos segundos. Su boca quedando por completo seca. Una incontrolables ganas de dar media vuelta y alejarse se apoderaron de su cuerpo, sin embargo a la par una deprimente rabia y valentía la impulsaron a girar la llave e ingresar con los latidos retumbando en sus orejas.



Se quedó de pie en media sala, en un completo y asfixiante silencio. Justo cuando iba a dejar salir el aire que había estado conteniendo sin darse cuenta, y pensando que nuevamente volvía a imaginar cosas equivocadas, el sonido hizo eco en el departamento con gran intensidad y sintió realmente que el corazón se le detenía. Las piernas le temblaron y una sola voz retumbó en su cabeza de forma contundente.



No estas demente.



Y con esa frase dándole valentía a su cuerpo, sus piernas se movieron ingresando a su habitación encontrándolo a él, en ausencia de la soledad que siempre mencionaba que le hacía compañía.



Una mujer encima suyo, con una sonrisa de completa satisfacción y el tomándole las caderas para ayudar a su movimiento.



El vomito acudió a su garganta con fuerza y lo retumbo cuando su mirada se encontró con la de su pareja, quien le sonrió levemente.



Su mente quedó en blanco y antes de pensar en absolutamente nada, sintió como caía en un oscuro vacío con los gritos de su interior haciendo eco.



Fue consciente nuevamente cuando el agua de un charco le salpicó todo el rostro, metiéndose en su boca debido al transito descuidado de un conductor. Abrió los ojos confundida al verse en una calle lejana de su departamento, las piernas temblando y el rostro en una mueca imborrable.



No estaba loca, no estaba alucinando ¿cierto?



Ella lo había visto con otra mujer en la cama donde dormían, un día después de haber tenido intimidad con él y le había sonreído.



Otra vez.



Una tras otra vez.



Y ella no entendía para nada por que él lo había hecho, mientras las lágrimas picaban sus ojos anunciando su pronta salida y algunas personas cuchicheaban al pasar alado suyo, pero a ella no podía importarle menos.



Ella accedía a intimidar con él cada le daba ganas, estaba viviendo en su departamento y había aceptado ese empleo mediocre por mantener la vida cómoda que tenían. Entonces ¿por qué? Imágenes acudieron a su cabeza sin descanso, punzando heridas y las cosas que ella había reprimido.



Esas miradas jamás habían sido exclusivamente de ella, ni esa sonrisa, ni esa encantadora forma de ser. Ella lo tan bien al verlo sonreírle así a las meseras de los lugares donde iban o cualquier mujer que se encontrara, siempre dándoles cosas que solo debería darle a ella.



Y cuando lo encontraba revolcándose con otras mujeres en su cama, ella negándose a lo visto, huyendo intentando borrar la imagen y al regresar dispuesta a terminar con toda esa mierda, él, con esa maldita labia al hablar y poder de convencimiento, la convencía de que ella había imaginado cosas, que estaba delirando por el estrés del trabajo y que debía creerle, que jamás le haría algo como eso. Eso había sido al inicio. Luego, agregado a eso y al ver que no podría seguir negando lo evidente, juró que jamás se volvería a repetir y que solamente la amaba a ella.



Lo dijo una y otra vez de nuevo sin descanso, olvidando cuántas veces lo había dicho.



Y ella le creía.



Negándose a la posibilidad de que alguien tan perfecto como él pudiese engañarla y más cuando le dedicaba esas miradas que le robaban el aliento, alguien que le preparaba el café todas las mañanas y la había aceptado cuando ella le pidió salir, no podía creerlo. Él la amaba, lo demostraba cuando sus alucinaciones la traicionan y el la recibía con un ramo de flores y sus chocolates favoritos.



Ella lo había perdonado incontables veces. Y esa no seria una excepción.



Ella no podía vivir sin él, no podía volver a la soledad que la atormentaba.



Emprendió su caminar hacia su departamento sintiendo el cuerpo moverse por inercia ya que la fuerza se había escapado de su organismo. Su estomago revuelto y la visión borrosa por las lágrimas que querían salir pero se negaba a permitir, mordiendo su labio inferior con fuerza. Pasó cerca de una tienda de ropa y su reflejo resplandecía en los ventanales donde exhibían a los modelos y se contempló. Su simple reflejo le daba repulsión, con aquella mirada derrotada, las mejillas sonrojadas y lo realmente patética que se veía, con kilos de más por la cantidad de chocolates recibidos y su ansiedad intentando ser silenciada con grandes cantidades de comida. Sus labios temblaron ante la visión dada.



Un estallido en su interior se originó desde lo más profundo, haciendo metástasis en todo su cuerpo, generando un pequeño sollozo que intentó reprimir pero era demasiado tarde. Los ruidos lastimeros comenzaron a salir de sus labios sin poder detenerlos y las lágrimas brotaron cual río haciendo eco a su interior.



Lo odiaba tanto, por hacerle eso, lo odiaba por esas malditas palabras que sabía elegir para convencerla de quedarse a su lado y seguir manteniéndolo que ahora sabía que era la razón que lo mantenía a su lado. Lo odiaba por ser tan endemoniada mente atractivo. Lo detestaba por jamás presentarla como su pareja y más que nada lo odiaba por haberse metido en su vida.



Intentó respirar entre sollozos ya que le costaba inhalar aire. Sus piernas perdieron fuerzas y terminó cayendo sin ganas de levantarme.



Sin embargo ella no lo odiaba solo a él, sin lugar a dudas se odiaba a si misma con mayor intensidad. Por permitirle hacerle eso y destruirla, por creerle cada una de sus mentiras. Ella estaba tan decepcionada de si misma, de haber llegado a todo eso y aún así quererlo tanto.



Y aún a pesar de todo eso, cuando recobró la fuerza en sus piernas, regresó a su lado.




¡Hola, queridos! 

Este escrito fue hecho para una actividad en la cual estaré participando, de una muy buena amiga soñandounodetussueños, la cual se llama Gym de escritores en la cual cada semana es diferente y me parece super interesante para poner a prueba mis habilidades y más con los originales que no suelo manejar mucho.

El reto de esta semana fue la sensación de la decepción siendo esta como principal y utilizando tres palabras más: 

  • Tabique
  • Nuevo 
  • Estallido


Espero realmente haber logrado el reto y esperaré sus opiniones 🐇



     
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